Por: Aura Lucía Mera

Todos con Hollman

Si no fuera por Hollman Morris, actual director de Canal Capital, jamás los colombianos nos hubiéramos enterado de lo que realmente ha sucedido y sucede en este país amnésico, frívolo, que no quiere enterarse de nada, ni que le recuerden la historia, ni le importa un rábano lo que le pasa al vecino.

Durante más de medio siglo nos venimos matando y la muerte se convirtió en el pan nuestro de cada día. Se habla de “víctimas” como se habla del último estreno de alguna película. Hemos aprendido geografía a través de las masacres y ataques demenciales de guerrilleros, paramilitares, ejército y bandas delincuenciales. Y sabemos que “casas de pique” no son lugares para ir a “picotear” los domingos. En fin...

Las series que más rating tienen son las de capos, hampones y delincuentes. Y las cadenas “privadas” lo saben y nos dan más de lo mismo... Hasta que aparece Hollman Morris, periodista berraco, frentero, sensible y valeroso. Asume Canal Capital, que nadie sabía siquiera que existía, y lo convierte en el único que se dedica a recuperar nuestra historia. Les da voz y rostro a las víctimas, a los desplazados. Contrata a personas de la talla de Baltasar Garzón, Pedro Medellín, María Elvira Samper, Antonio Morales, Antonio Caballero. Historiadores, ambientalistas como Manuel Rodríguez Becerra. Sociólogos como Alfredo Molano, que han participado en varios programas...

Canal Capital se convierte en un referente. En una brújula para los que queremos saber la verdad. Abre espacios sobre la diversidad sexual, con respeto y dignidad. Jóvenes participan en coloquios. Abre las puertas a la cultura. Conciertos. Ópera. Canal Capital llega a otras ciudades y se expande a un público ávido de nuevas propuestas y ahíto de telenovelas, concursos absurdos y ramplonerías. Acabo de enterarme de que están estrenando otro capo... ¿No tenemos vergüenza?

Hollman sabe que todos los días se juega el pellejo. Ya ha sido víctima de amenazas contra su vida y la de su familia. Ha tenido que exilarse varias veces, ha sido acusado de guerrillero subversivo por el exubérrimo, el procurador lo tiene en su santa mira... Muchos, pacatos, politiqueros corruptos, simpatizantes de los ‘paras’, quisieran verlo debajo de un iglú en el Ártico...

Ahora lo quieren tildar de “censurador”. A otro perro con ese hueso... Lo que quieren es salir de él a como dé lugar.

Ojalá las cartas que hemos firmado varios periodistas intelectuales y amigos de la verdad, respaldándolo, surtan efecto. Y ojalá el Ministerio de Cultura se lo entreguen a él y no haga parte de la mermelada que nos tenemos que tragar calladitos. Creo que Hollman Morris sería un ministro que pondría a funcionar a esa cenicienta del paseo burocrático, premio de consolación del gabinete...

La cultura y la educación son las únicas armas que nos devolverán la paz. Lo demás es complementario y viene por añadidura. ¡El presidente Santos tiene la palabra! Faltan dos días para el 7.

P.D. ¡Los ministros ratificados, estupendos, podrán continuar su labor! Buen viento y buena mar. Y al presidente le deseo, de corazón, lo mejor en estos tiempos del cólera, la polarización, los atavismos y las exigencias burocráticas. No quisiera estar en su lugar, pero cuenta con el apoyo de millones de ciudadanos que votamos por él.

 

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