Todos por la U. de Sucre

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De los 6.125 alumnos matriculados actualmente en los diferentes programas que ofrece la Universidad de Sucre, el 95% son de los estratos 1 a 3, el 93% corresponde a los estratos 1 y 2; así mismo, el 51% son de Sincelejo, sede de la institución; el resto, 49%, proviene de los demás municipios del departamento de Sucre, cuyas condiciones de pobreza y precariedades rebasan la media nacional.

En cuanto a los recursos de los cuales dispone la Universidad de Sucre para funcionamiento, su fuente principal son las transferencias del nivel central nacional, nivel central departamental, Gobernación de Sucre —cuyo aporte equivale al 3,5%—, Estampilla Pro-Universidad, convenios y contratos, venta de bienes y servicios educativos, para un presupuesto total de $68.078′310.853, para la vigencia transcurrida en el año inmediatamente anterior, 2019.

Conocidos el componente poblacional y su condición socioeconómica, al igual que la variable financiera que soporta el funcionamiento de nuestra alma mater, es imperativo declarar en estado de máxima alerta al primero de los componentes anotados: los alumnos de la Universidad de Sucre, en su gran mayoría, no podrán continuar sus estudios por falta de recursos económicos para costear la matrícula en el segundo periodo académico de 2020.

Es también pertinente extender esta alerta a la Universidad, por cuanto su razón de ser, la provisión del servicio de educación pública superior como derecho de un vasto conglomerado humano que viene gozando de él y cuya capacidad económica no le permite continuar, pone en riesgo la existencia y el funcionamiento de la Universidad.

Nadie lo desea, ningún sucreño, pero si no se toman las medidas que den en remediar cuanto está en vías de ocurrir por el decrecimiento de la matrícula y deserción de estudiantes por razones de incapacidad económica, en el panorama no asoma otra diferente que la nefasta de extinción del más ambicioso proyecto de desarrollo humano, social, económico, intelectual, académico, científico, cultural y humanista jamás emprendido en nuestro departamento de Sucre.

Y esas medidas deben ser concluyentes: en primer término, no cobrar matrícula a los alumnos de estrato 1 y 2 y rebajar el 70% a los del estrato 3; demandar de la Nación, Gobernación de Sucre y Alcaldía de Sincelejo un aumento y/o adiciones en las transferencias y presupuestos que destinan a la Universidad de Sucre, en cuantías del 50%, 40% y 30% respectivamente, para la presente vigencia y periodo académico correspondiente al II semestre de 2020.

Nuestros estudiantes de la Universidad de Sucre, todos, tienen más que merecido que en tan grave coyuntura, el COVID-19 y su condición socioeconómica de vulnerabilidad, se les estimule subsidiando sus matrículas: en las Pruebas Saber Pro 2019 fueron ellos quienes hicieron que su alma mater, nuestra también, obtuviera elevados puntajes y se ubicara entre las mejores 50 de Colombia y entre las primeras de la región Caribe en ranking Mejores Universidades de Colombia.

Así las cosas, no dudo que nuestro gobernador de Sucre y nuestro alcalde de Sincelejo, siguiendo el ejemplo de sus homólogos de Córdoba y Montería con su Universidad de Córdoba, serán abanderados de la causa social de asumir el costo de las matrículas de los alumnos de la Universidad de Sucre, del mismo modo que lo harán las senadoras y los representantes sucreños ante el presidente.

Si juntos podemos, llegó la hora de demostrarlo con la Universidad de Sucre. ¡Adelante!

* Poeta.

@CristoGarciaTap

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