Por: Tola y Maruja
Contestan

Tola y Maruja animaron el encuentro Santos-Trump

Conspicuas soperas,

Soy un simple ciudadano que detesto el imperialismo yanqui y me pareció de un patético subido que nuestro presidente compareciera ante Trump como el alumno díscolo llamado por el rector: Santos, ¿es cierto que usted anda vendiendo en el colegio galletas de marihuana? ¡Qué pena, qué falta de soberanía! Ustedes, que no se pierden media, ¿qué cuentan de esa reunión? ¿Es verdad que Trump le preguntó a Santos cuál Botox usa?

Atentamente,

Huanca Milo

 

Querido calzón sin gente,

Por su letra vemos que confunde anacoluto con anacoreta. El presidente Santos tuvo el detalle de llevanos al encuentro con Donal Tron como asesoras de franqueza, pues Tola y yo le cantamos la tabla al que sea.

La reunión principió algo tensa porque vimos un mesero muy parecido a Pastrana, pero un detalle de Tola suavizó el ambiente: se sacó del brasiel un piesito de mata de coca y se lo regaló a Tron.

Pa romper el yelo, yo pregunté: Don Donal ¿usté con qué se decolora el pelo? Tron me clavó su mirada de sátiro y dijo: Míster Santos, sabemos que está nadando en coca y le “sugerimos” que fumigue los cultivos.

Casi sin dejalo terminar, Tola se levantó como un resorte y le dijo: Vea don Donal, si sumercé cree que envenenando las pobres maticas va a terminar con el narcotráfico está más perdido que Vivian en el liberalismo.

Sin dale tiempo de responder yo me paré y agregué: ¿hasta cuándo ustedes los gringos van a seguir creyendo que el consumo se acaba si se termina la oferta, ah? No mijito, bájese de esa nube: ¿qué fue primero: el vicioso o el jíbaro?

Tola me reforzó: ¿Usté vio la película Los intocables? Es sobre la lucha de las autoridades norteamericanas contra las mafias del licor, en la época de la prohibición. Y después de matar y casi morir, le preguntan al policía protagonista: ¿Qué será lo primero que hará cuando lo legalicen? Y el policía contesta: Tomarme un trago.

Seguí yo, sin dale tregua: El hombre es vicioso por naturaleza, don Donal, y siempre está buscando salir de güida de la hijuemadre realidá. ¿Cómo quiere usté que sus compatriotas se aguanten su gobierno en sano juicio?

Santos nos miró asustao y María Ángela cambió de colores, pero Tola y yo estábamos ispiradas. No frieguen más, don Donal, legalicen la bendita cocaína y paren de repletar sus cárceles de díleres. O dejen que Colombia la legalice, que se pueda comprar en Carulla...o más barata en D1.

¿Que si se legaliza aumenta el consumo? Qué le vamos a hacer, bendito siá mi Dios, ya bajará cuando se acabe la novelería de los muchachos. ¿Que más jóvenes morirán de sobredosis? Seguramente, así como los puede levantar un carro mientras chatean.

Permítanos, don Donal, hacer una comparación cruel: ¿en qué se parecen el hijo que entra al mundo de las drogas y el hijo que entra a la policía a combatir a los narcotraficantes? En que dos familias esperan que sus hijos regresen con vida.

¿No será don Donal que lo que ustedes los políticos prohibicionistas necesitan es precisamente una sobredosis de sensatez? Tron nos miró como mira un niño su porción de brócoli, se puso de pie y le dijo a Santos, señalándole la puerta: Mi felicitarlo por su Nobel de Paz, me contó Uribe que comprarlo barato.

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

Posdata: Ah bueno que el piesito de coca le pegue a Tron, que le peleche, que los gringos aprendan a cultivarla y que nos dejen a nosotros en paz.

Payola: ¿Querer acabar con el narcotráfico fumigando maticas no será lo que llaman un “pajazo mental”? Último fin de semana de Pura Paja, la historia del onanismo. El Teatrico, Medellín. 4118878.

 

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