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hace 8 horas
Por: Tola y Maruja
No nos consta

Tola y Maruja aprenden historia con María Fernanda Cabal y José Félix Lafaurie

Hoy vinieron a desayunar María Fernanda Cabal y su marido José Félis Lafurí y les servimos res a la boldenona asperjada con glifosato y acompañada de guarnición militar.

¿Sabían tías que la boldenona es afrodisíaca? —dijo José Félis todo picarón, abrazando a su costilla—. Mientras más carne como más ganas me dan de cometer los pecados de la carne.

Pero Félis, dicen que los tres enemigos del hombre son precisamente el mundo, el demonio y la carne —dije yo. No tanto la carne, Maruja: los precios de la carne —dijo Tola.

Bueno, a lo que vinimos —terció María Fernanda—: ¿supieron tías que firmamos un convenio con el Centro de Memoria Histórica para que los ganaderos escriban su propia historia?

Pues nos parece muy inclusive, Mafe —dijo Tola—, porque muchos ganaderos fueron vítimas de la berrionda guerrilla, que los azotó a punta de vacunas, secuestros y robo de animales.

Y con toda razón organizaron las autodefensas —metí la cucharada—. Claro que se les creció el enano y pasaron de defendese a atacar, y acabaron hasta con el nido de la perra.

Todo arrancó con el chusmero Tirofijo —dijo José Félis—, cuando el presidente Guillermo León Valencia, agüelo de Palomita, le bombardió unas cursientas gallinas y unos marranos flacuchentos, y entonces el vergajo se enmontó y fundó las Farc.

Pero los ganaderos vamos a contar la historia desde el principio, tías —siguió José Félis—, desde que llegó Colón y los berracos indios le salieron con que la tierra era de ellos, y entonces Colón los paró en seco: muestren las escrituras.

Y los maliciosos indios, porque pa marrulleros están solos, sacando disculpas chimbas: que ellos no tenían papeles dizque porque la tierra era la Pacha Mama y que uno no tiene título de propiedad de la mamá.

Entonces Colón les pidió el certificado de tradición y libertad, o al menos un recibo del predial. ¿Predial?, preguntaron los indios haciéndose los jiquerones. Cómo así —les dijo Colón—, ¿ustedes llevan 1.492 años sin pagarle catastro al rey? ¡Bellacos!

Al ver este vacío jurídico, Colón fundó la primera notaría del Nuevo Mundo para legalizar la tierra que le pertenecía, porque los indios no acreditaron ningún documento que diera fe de su tenencia ancestral.

Esa primera escritura decía que Colón adquiría un lote que lindaba al norte con el Polo Norte, al sur con el Polo Sur, al oriente con el océano Pacífico y al occidente con el océano Atlántico, y que de todos modos lo recibía como cuerpo cierto.

Los indios, de pura envidia, y al ver que los blancos se adueñaron de las mejores tierras, organizaron el primer cacerolazo, que no duró gran cosa porque las cacerolas eran de barro y se caían a pedazos.

Algunos indios se rancharon en las tierras que alegaban eran suyas, los muy pícaros, y se negaron a desocupar, entonces sus legítimos dueños españoles, que tenían escrituras debidamente autenticadas, selladas y apostilladas, procedieron a desalojar a sangre y fuego a los invasores.

El rey de España supo del proceder criminal de sus enviados y nombró una Comisión de la Verdad para esclarecer los hechos, pero lamentablemente entregó la jefatura de dicha comisión al cura castrochavista fray Bartolomé de las Casas.

En esas dentró el presidente Duque más aburrido que un mico recién cogido por la última encuesta con el 23 % de aprobación, y José Félis le dijo: Presidente, dígale al negacionista Darío Acevedo que niegue la existencia de las encuestas. ¡Y santo remedio!

Ñapa. Los uribistas están proponiendo el voto pa los militares, y si también logran que voten sus presos hacen ochas y panochas.

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2020-03-01T00:00:23-05:00

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2020-03-01T00:01:02-05:00

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