Por: Tola y Maruja

Tola y Maruja

Educadas señoras, soy un maestro en huelga pidiendo mejor salario, pero la ministra dice que protestar es parte de mala educación. Tengo ganas de salirme del magisterio pero no sé en qué más colocarme, aunque mi mujer dice que hay mejores subempleos, que venda minutos de celular...

¿Qué me aconsejan? ¿Es buen negocio? ¿Conocen alguna esquina libre? ¿O vender minutos es perder el tiempo?
Atentamente,
Profesor Jirafales (así me gritan los alumnos cuando les doy la espalda).


Querido maestro,
Por su letra vemos que la tiza se la está dañando. Créanos, sufrido docente, que su situación nos parte el alma porque sabemos lo duro que es enseñarles a una partida de indisciplinaos empalagosos y llenadores.

Tola y yo les guardamos mucha gratitú a nuestros maestros, especialmente Tola, que es cerrada y trancada por dentro y lo único que aprendió en primaria fue a contar las campanadas pal recreo.

El trabajo de maestro es de lo más cuelludo: amansar cagones ajenos, todos güeliendo a berrinche (y los más tatabrones a hormona), a cual más alzao y burletero, con los resabios aprendidos de sus taitas. Porque pa dar mal ejemplo los padres de familia sí están sobraos.

Y vaye usté chántele un cero al desaplicado: se le deja venir el acudiente todo nergúmeno, de cuchillo empretinao. O hágalos motilar o bajar el ruedo del uniforme pa que se chupe su buena tutela por impedir el libre desarrollo de la personalidá.

Muy dura la tarea del maestro, no friegue: lidiar con cuarenta muchachitos que llegan a clase después de ver peliar a los papáes, algunos en ayunas, agitados todavía por el susto de colarse en Trasmileño...

Y después, en la entrega de calificaciones, soportar la grosería de padres de familia más maleducaos que sus pichones, guasapiando en los cedulares sin poner atención... ¡Nos pedimos pa no ser maestras!

Hablando de cedulares, Tola y yo vendimos minutos, pero no lo hacíamos por necesidá sino por el gusto de oír conversaciones ajenas. Precisamente en este rebusque tuvimos un cliente fijo: Uribe, cuando era presidente y llamaba de la calle pa que no lo chuzaran.

No lo animamos a la venta de minutos, querido profe, porque eso ya está muy competido: hay muchos médicos en la misma, sin contar comunicadores sociales, poetas y abogaos. Y no le recomendamos volverse chef porque suponemos que no tiene mercado pa ensayar.

Pero podría dar clases particulares sobre técnicas pa juntar desayuno y almuerzo, o cómo combinar en la misma semana el mismo pantalón y la misma camisa. O ser más creativo: inventar un reality pa televisión donde pongan a varios maestros a ver cuál llega a fin de mes con los pasajes completos.

Nosotras pensamos que a los maestros les deben pagar mejor, y enteramente no compartimos la preocupación de algunos colombianos quizque porque la firma de la paz les quite presupuesto a los militares. ¿De eso no se trata pues, de mermar el gasto en armas y mejorar la educación?

Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja

Posdata: Hoy vimos este grafitis: “Educad al niño y no tendréis que perseguir con la Interpol al exministro”.

 

 

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