Por: Tola y Maruja

Tola y Maruja contestan

Respetadas ecuadoras

Primero que todo las felicito por sus “25 años pasadas de moda” (...) Soy una madre de familia con tres hijos de cinco, siete y nueve años, a cuál de todos más llenador, descomedido y empalagoso. Hace poquito supe que Su Santidad el papa Francisco dijo que podemos dar nalgadas a los niños para que sepan lo que es bueno. ¿Qué piensan ustedes? ¿Es saludable el castigo físico en los niños? ¿Me recomiendan dar coscorrones, palmadas y pellizcos?

Atentamente,

Querida y desubicada mamá,

Tola y yo no estamos con golpiar a ningún ser viviente, pero a veces un sopapo, propinado con dulzura, sirve pa que el guámbito se vaya acostumbrando a lo que le espera cuando no quiera entregar el cedular en un atraco. A nosotras dos nos educaron de una forma muy templada: si uno le contestaba a la mamá o tan siquiera le alzaba los hombros, ella misma le voltiaba el mascadero de un cimbronazo. Había más respeto.

En cambio hoy en día no se le puede pegar a los niños quizque porque les da un trauma y se acomplejan... ¿Trauma? ¿Y los adultos no nos tromatizamos cuando un bellaquito de esos nos descalabra de un caucherazo?

A Maruja y mi persona nos tocó que nuestros taitas nos pegaran con la famosa pretina, que era un manojo de tiras de cuero que nos dejaba el rabo más rojo que bombillo de burdel. Y nuestra mamá nos remataba con la chancla. Y a ver: ¿estamos tromatizadas?

Y veamos el caso de nuestro querido senador Uribe, que como buen paisa chupó rejo a la lata... ¿Y qué tenemos? Un hombre aplomado y sereno, que insulta sin rabia. Preguntamos: ¿Alvarito tiene algún trauma? ¿Sufre algún delirio? ¿Es para...noico?

En cambio Juampa Santos, hijo de padres “nueva era”, modernos, que pensaban que cascar es antiliberal y nunca le dieron fuete... Y véanlo: no quiere ni castigar a la guerrilla. No nos digamos carajadas: el castigo físico en los niños hace falta... Pero ojo, como dijo el papa Francisco: en la nalga. Sobra aclarar que debemos tener los hijos bien alimentados pa que tengan nalgas.

Y atención, que las nalgadas tienen su técnica: con la mano mojada arden más y con la mano encocada suenan mejor... Pero pilas, padres de familia: no den palmadas con la mano tensa que se la pueden descomponer, o sea: no castiguen con ira. Esperen que ustedes se calmen y su hijo se descuide.

Y cuando le esté dando la fuetera evite que los vecinos oigan los berridos del cagón (porque pa teatreros no hay quién les ponga la pata) y pa eso usté puede usar la misma música que le decomisó al muérgano y poner el recatón o reguetón o como se llame, a buen volumen.

También es importante el momento adecuao de la muenda: si usté le pega al muchachito mientras él está chantiando en la computadora, ni cuenta se da el asqueroso y se pierde el efecto educativo de la cueriza.

Claro que la paliza siempre debe ser ir acompañada de reproches y reclamos, ya que las nalgadas y la cantaleta juntas son un combo muy didático, muy audio visual, casi multimedia.

Y otra cosa, señora: nunca jamás le pegue delante de los amigos porque no falta el gracioso que grabe y suba al Yutú y queda su hijo con una prueba documental pa llevar a Bienestar Familiar y empapelarla.

En resumidas cuentas, querida mamá, nosotras apoyamos al sumo pontícife en que no podemos dejar que los cagones nos mangoneen y hagan lo que se les dé la bendita gana. No señora, a los hijos hay que trancarles porque en un descuidito pueden pasar de muchachos buenos a buenos muchachos”.
Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja
Posdata: Mala noticia: la Universidá de la Sabana descubrió que la homosesualidá es una enfermedá y que no se cura con nalgadas.

 

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