Por: Tola y Maruja
No nos consta

Tola y Maruja, en aislamiento en la Casa de Nariño

Hoy el presidente Duque no quiso desayunar, dice que no tiene apeto y que siente desaliento. ¿Y desde cuándo te sentís raro, Iván? —preguntó Tola. Ay tías, yo creo que el alcalde de Popayán me pegó esa vaina.

Muy buena, chupe por bobo —lo regañó Tola—, nosotras le alvertimos: sumercé no puede hacer una reunión pa hablar de un virus pegajoso. Es como hacer una asamblea de alcólicos con barra libre.

Ve Tola, a propósito, figurate que mandé a mi marido Perucho por un frasquito de alcol y volvió al rato copetón, con una garrafa de aguardiente debajo el brazo y con la disculpita quizque también sirve untao por dentro.

Es que la cuarentena se presta pa que los maridos abusen: Ananías ya no quiere hacer mandaos quizque porque es mayor de 70 y no puede salir, y cuando le voy a chantar su buen coscorrón por desobediente me sale con que conservemos los tres metros.

En esas llegaron los invitaos que Ivancito convidó pa que nos acompañen en la cuarentena de Palacio: Alicia, el dotor Patarroyo y el presidente eterno, que nos va a enseñar cómo se lava las manos.

Alicia nos iba a saludar de pico pero Tola la frenó en seco: Ay querida, dejá la besuquiadera que ya no estamos en campaña. ¡Ay, verdá! —dijo Alicia sacando una bolsa del bolso—. Miren tías el remedio pal coronavirus que les mandó la ministra de Ciencia: penca sábila.

Tías —dijo Ivancito llamándonos aparte y tocándose la frente—, estoy caliente. Uy mijito, sumercé está ardido en fiebre —le dijo Tola—, vaye recuéstese un ratico mientras llamamos al 123.

Alicia —dije yo—, vos que tenés palanca llamá pa que vengan a revisar a Ivancito a ver si le dio el cosiámpiro ese, y mientras tanto Tola y yo vamos a improvisar dos tapabocas pa Álvaro y el dotor Patarroyo.

Doctor Patarroyo —dijo Uribe por poner conversa—, usted que es científico, dígame por favor ¿por qué la gente anda enloquecida atesorando papel higiénico? No sé, presidente —contestó el sabio—, quizá temen que nos volvamos como Venezuela.

Y otra inquietucita, doctor Patarroyo: ¿es cierto que todo esto se originó porque un chino se comió un murciélago? Es muy posible, a ellos les encantan las hot bat wings.

Alicia dentró agitada y dijo: Presidente Uribe, llamo y llamo al 123 y nada que contestan, y el pobre Iván ya tiene la fiebre casi tan alta como su mala imagen. ¿Qué hago?

Tranquila hijita —dijo Uribe marcando en el cedular—, “que no panda el cúnico”, la clave es llamar al 123 y no marcar la extensión de atención al cliente sino la de ventas, que ahí sí atienden.

Aló —dijo Uribe cuando por fin le contestaron—, tenemos un enfermo y parece ser coronavirus. Alicita, preguntan qué síntomas tiene. Está tuntuniento, como ido, y no da pie con bola.

Y está delirando: acaba de decir que una de sus medidas económicas será hablar personalmente con los del gota-gota pa que condonen deudas, que las bandas que “vacunan” den plazos y que las prenderías extiendan los horarios.

Miren pues los tapabocas que nos inventamos de afán —dije yo poniéndole uno a Uribe mientras Tola le acomodaba el otro al dotor Patarroyo—. Ahí perdonan si les quedan un poquito anchos, pero es que Tola es copa XXXL.

Grafitis: “La virgen de Chiquinquirá dio positivo”.

Ñapa: La economía naranja sí funciona en tiempos del coronavirus: a Tola y yo nos contrataron pa amenizar una cuarentena.

Ñapita: “Las guerras en el futuro no serán por petróleo ni por agua, serán por alcohol”: Charles Bukowski.

Payola: Berrionditos, Tola y Maruja les deseamos una feliz cuarentena y un próspero segundo semestre.

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2020-03-22T00:00:46-05:00

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2020-03-22T00:01:02-05:00

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Tola y Maruja, en aislamiento en la Casa de Nariño

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