Por: Tola y Maruja
No nos consta

Tola y Maruja escriben una carta dedicada a los hijos en el Día de la Madre

Carta a los hijos

Berrionditos, hoy Día de Madres queremos una celebración distinta, algo más espiritual, sin regalos materiales que solo buscan que rindamos más en los destinos de la casa.

Tola no olvida cuando sus hijos le regalaron un manos libres pal teléfono cedular, con el interés mezquino de que pudiera cocinar mientras hablaba... Descaraos.

O el caso mío: que a mis hijos les pareció mucha gracia regalame una lupa pa que les pueda leer fábulas a sus hijos, mientras se los duermo... No pues, me tapé.

Proponemos pa hoy algo simbólico, que nos deje contentos a todos, como por ejemplo una lluvia de sobres, pero marcaos pa saber quién nos mete plata falsa.

También nos pueden regalar un libro, y si le ponen de separador un billete de $100.000, no nos choca... El sueño de toda madre colombiana es conocer un billete de $100.000. Punto.

Porfis no nos hagan regalos donde podamos caer en ridículo, como la vez que los hijos de Tola le dieron una chocolaterapia y la muy montañera se llevó una chuspada de parva.

O la vez que mis hijos me regalaron un tatuaje, quizque pa que me viera más juvenil, y yo de culipronta pedí que me pintaran La última cena, y pa completar el oso esigí que con tinta de frisoles.

Ole Maruja, debites aprovechar las arrugas y hacete tatuar en el pecho la cordillera de los Andes... Con el derrumbe de tus dos farallones.

Mucharejos, dejen de complicasen con el regalo pa la mamá, que lo único que queremos son detalles: que alguno de ustedes se apiade y se suba al techo a cuadrar la antena del televisor.

No todo tiene que ser plata: una madre agradece más los gestos, queriduras como correr esa materota pa donde le caiga lluvia, o pegar con zacol el empeine de una arrastradera.

Hay regalos muy simples: por ejemplo, una agradecería mucho que los hijos le bajen al cedular una aplicación que muestre dónde están dando degustaciones... O una agenda de velorios.

Una nunca olvida los regalos sencillos de Día de Madres, como cuando mi hijo menor de regalo me enhebró una aguja... O cuando Januario el de Tola le regaló un acróstico escrito por él en papel mantequilla y los bordos quemaos con cigarrillo.

Mucharejos, por hoy eviten hablar de política en el almuerzo familiar, que les da agriera. Las madres no queremos oír que el hijo uribista le diga petrista al hermano tibio. O viciversa...

Las mamaes ya no pedimos que los hijos nos traigan cosas sino que nos regalen tiempo, que nos pidan que les mostremos el tejido de la colcha, que nos pregunten en qué va Betty la fea...

Y un detalle bobo pa hoy, que pa nosotras tiene mucho valor: si traen la tracamanada de nietos, pónganles una escarapela donde diga el nombre y de quién es.

Pero el mejor regalo pa una mamá es ver que sus hijos se quieren entre ellos, que resuelven las diferencias a lo bien y que a ninguno le han quitao la visa americana.

Ñapa: que Duque nombre a Ordóñez como embajador de mala voluntá.

Ñapita: un abrazo a las madres güérfanas de sus hijos líderes sociales y a todas las mamaes que han perdido a sus muchachos en este conflito que “no hay”.

Payola: ¿Qué tal regalar hoy a la mamá el libro “Tola y Maruja sin agüeros” y metele entre las hojas un pasaje pa Melgar?

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2019-05-12T00:00:42-05:00

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2019-05-12T02:11:32-05:00

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