Por: Tola y Maruja
Contestan

Tola y Maruja fueron las culpables del incidente de Tom Dumoulin en el Giro de Italia

Encomiables loras,

Soy un fanático del ciclismo colombiano y naturalmente seguí el Giro de Italia, donde nuestros corredores cumplieron un papel estelar. Tengo entendido que ustedes estuvieron presentes en la etapa en la que el holandés Tom Dumoulin sufrió una urgencia intestinal y tuvo que dar del cuerpo en plena carretera. ¿Es cierto que ustedes fueron las encargadas de prepararle ese día el desayuno al pobre tipo?

Atentamente,

El Ñato Suárez

 

Querido escarabajo,

Por su letra vemos que capaba clase por oír la Vuelta a Colombia. Es cierto, Nairo nos pidió el favor de acompañalo al Yiro porque le contaron que hacemos una aguapanela campeona.

Cuando llegamos, Nairo nos dijo: Tías, estoy muy agradecido con Dumolín porque me esperó cuando yo me caí y lo quiero sorprender con un desayuno típico colombiano.

Tola y yo nos pusimos en órbita y madrugamos a pilar pa dale de tragos a Dumolín arepa de sancochao con quesito y aguadulce, mientras estaba el desayuno.

Tom se zampó el preparito de una y enseguida se guindó de un calentao de frisoles trasnochaos con güevos pericos y sobrebarriga a la criolla, y se bogó una tazada de chocolate de bola.

Quedar como hijo de sirvienta, nos agradeció Dumolín al tiempo que erutaba. Es que sumercé debe alimentase bien, le dijo Tola mientras le servía postre de natas y yo le empacaba trozos de papa chorriada y longaniza pal camino.

Cuando se horquetió en la bicicleta le apreciamos el estómago entamborao, pero Tom no dijo ni mu y arrancó la carrera como si nada. Muy al principio notamos que no se hallaba en el galápago, que se fruncía y se retorcía.

A los poquitos kilómetros lo vimos sudar frío y arrozudo y nos pidió papel. Tías, tengo correquetealcanzo, nos gritó en un español urgente. Aguante mijo, le dijo Tola... espere un rastrojo.

Pero el hijuemadre paisaje de la montaña italiana no tenía un miserable matorral donde escondese a campiar y Tom nos dijo que tenía que parar, que no aguantaba. Ni riesgos, le dijimos, con el nuevo Código de Policía lo multan.

Cuando menos pensamos, Tom se bajó de la bici, corrió unos metros y ¡pum!, descansó. Y volvió con una cara de felicidá que parecía haber cruzao la meta, se montó en su “caballito de acero” y arrancó como quien vuelve a la vida. Ese berriondito merece ganar el Yiro, comentó Tola.

Por la noche nos juntamos con Tom y Nairo pa analizar qué le pudo haber hecho daño y llegamos a la conclusión que tuvo que ser el jugo de pitaya que le empacamos en la carimañola.

Nairo nos llamó aparte y nos dijo que sería bueno que pal prósimo desayuno su querido amigo Dumolín probara el tamal tolimense, la mazamorra chiquita boyaca y la pepitoria santanderiana.

Chacotiamos un rato antes de acostanos y recordamos la Vuelta a Colombia, cuando Tola era novia del gran Cochise y él iba ganando y le mandó un telegrama desde Supía: Ofrézcole punta. Y ella le contestó con otro marconi: Espérolo meta.

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

Posdata: Quizque le dijo Melania a Donal Tron, mientras contemplaban los techos de la Capilla Sistina: Gordo, compremos de ese papel colgadura pa la casa.

Payola: Tola y Maruja hablan de aquello (su vida íntima), Teatro del Águila Descalza, Medellín. Sábados y domingos 5 p.m. Llamá: 2844211.

 

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