Ángela María Robledo: ¿por qué el Consejo de Estado le quitó la curul en la Cámara?

hace 1 hora
Por: Tola y Maruja
No nos consta

Tola y Maruja hablan con Juan Pablo Bieri de su renuncia a la gerencia de RTVC

Como todos los domingos, el presidente Duque se nos apareció en la cocina salivando, pues sabe que le tenemos al desayuno calentao paisa, requintao con changua y longaniza de Sutamarchán.

¿Y esa pinta, Ivancito? —le preguntó Tola, al velo llegar de piyama camuflada, sin bañase, con los crespos aplastaos por la almuada—. Parece un chusmero, ¡gas!

Me la puso mi apá Uribe —dijo Iván, atarugao—. Está güete el cucho porque el Eln nos dio papaya y les vamos a voliar chumbimba... Desde el atentao lo veo rejuvenecido, todo animao.

Muy galleta que le dé ese gusto al taita, mijo —dijo Tola—. En la vida no quedan sino los buenos recuerdos... El pobre viejo no se halla en el posconflito, él siente que la paz lo emboba.

Hasta razón tiene su jecho, Iván —dije yo—, un guerrero a su edá y quedase sin enemigos es pior que quedase sin amigos. Uribe sin guerrilla es como Maduro sin Donal Tron.

Es muy fregao llegar a la vejez sin que a uno le gusten los libros o el cine —dijo Tola—, condenao a llenar sudokus y coloriar mandalas... ¿Qué adrenalina suelta uno dándole tetero al nieto?

En fin, ajualá Alvaricoque se entretenga marañando en su guerrita y no friegue más —dije yo—. Un jubilao en la casa estorba más que un marrano chiquito en la cocina.

Lo que sí me parece —dijo Tola— es que sumercé cumpla manquesea los prontocolos con Cuba y Noruega, o quedamos como un jopo y después ningún país va a querer ayudanos en otro diálogo.

Es que no habrá más carreta, tía —dijo Ivancho—. A la chusma le vamos es a dar plomo ventiao. ¿No vio a mis amiguis en la marcha, todos sonrientes? No parecían en un velorio sino en un bautizo.

Ve, Iván, a propósito —dije yo—, ¿la embajadora en Italia ya metió los papeles en el Vaticano pa declarar el uribismo como religión?

En esas apareció uno de los compinches de Iván, Juan Pablito Bieri, que traía la carta de renuncia a la gerencia de la televisión pública. ¿Y eso? —preguntó Iván—. ¿Qué pasó, parce?

Pues que me puse de gracioso a querer colonizar el horario de las tres de la madrugada con el programa Los puros criollos y se me vino encima el mamerterío —dijo Bierito.

Lástima, porque tenía unas ideas chéveres pa mejorar la parrilla —siguió Bieri—: un programa del Presidente Eterno, que se llamaría Las puras criadillas. Otro, con noticias de la guerra al Eln: Revivamos nuestra histeria.

Pero, Juan Pablo —metí la cucharada—, todos oímos cómo querías enterrar el programa más esitoso. Sí, tía —dijo Bierito—, pero editaron la grabación. Yo dije fue: Matemos la produción... pero que parezca un acidente.

Bueno, Pablín, ya la embarrates —dijo Ivancito—. Te acelerates a renunciar. ¡No renuncia el fiscal! ¿Qué puesto te diera, home? ¿Cómo estás de memoria histórica?

Grafitis: Señora ministra de Familia de Brasil, ¿cómo se sabe si un delfín rosado es macho?

Ñapa: Juan Pablo Bieri dice que sale “con la frente en alto”. No fregués, ¿se le vino la sangre?

Ñapita: Oites, Tola, ¿cómo te parece el gobierno del presidente Duque?

Va muy bien, lo único que le hace falta es la compañía de un adulto responsable...

 

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