No nos consta

Tola y Maruja interceden ante la Virgen de Chiquinquirá para que ayude al presidente Duque

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Estábamos en Mar-a-Lago conversando con Donal Tron y nos reconoció que está en la ruina y que en los dos meses que le faltan va poner la Casa Blanca en Airbnb.

En esas nos dentró una llamada del presidente Duque y nos dio la orden que volviéramos ya mismo pa Colombia, que nos necesitaba como pan pal desayuno.

Cuando llegamos a la Casa de Nari encontramos a Ivancito con la vice Marta Lucía y el diretor de Atención de Desastres arrodillaos rezándole a la Virgen de Chiquinquirá.

Siquiera llegaron, tías —nos dijo Iván pasitico pa que la Virgen no oyera—, ustedes que tienen rosca con Ella ruéguenle pa que nos ayude con San Andrés y Providencia.

Entonces Tola y yo pedimos que nos dejaran a solas con la Virgen y nos pusimos a rezar: “Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza”.

La Virgen nos miró con infinita compasión y nos dijo: Menos mal llegaron, tías, porque el atenido de Iván me tiene cabezona de rezarme y de implorarme que le ayude a gobernar.

Santísima Virgen —le dijo Tola mientras le prendía otra veladora—, te pedimos que le ayudés al pobre Ivancho que ha sido muy de malas: coronavirus, el huracán, Uribe...

Yo le quiero ayudar, tías —nos dijo la Virgen con dulzura—, pero ese petacón no se presta: sabía que venía el berriondo huracán y se quedó muy campante, como su taita cuando le advirtieron lo de Armero.

Y me saca la piedra que sea tan cabeciduro y mantenga asesores como Jasancito, que le aconseja que se tome fotos ayudando a cargar una pinche cajita o que suba al morro y diga que una imagen mía sobrevivió como una señal.

¿Señal de qué? —dijo la Virgen algo alterada—, se está apelotardando Ivancho. Sobreviví al huracán porque me agaché, o si no otra estatua estaría contando el cuento.

Sí, Virgencita —le dijo Tola acariciándole el manto—, tenemos el presidente más bisoño en el momento pior... muy salaos los colombianos, pero ayudale porfis.

Ay, tías —siguió la Virgen con desconsuelo—, Duque me recuerda al pobre Belisario, que le tocó la tragedia del Palacio de Justicia (como decir hoy en día los líderes sociales y exguerrilleros asesinados) y enseguida le cayó la avalancha de Armero.

Ole, querida Virgen —metí la cucharada—, ¿sumercé en tu sempiterna sabiduría nos podrías decir por qué estos huracanes tan dañinos y tan seguidos?

Es el mar protestando, tías, advirtiendo que si le calientan “el parche” acaba hasta con el nido de la perra. Y esa es otra cosa que me tiene bejuca con Iván: apoyar al tósigo de Donal Tron, el rey del calentamiento.

Bueno Virgencita adorada —le dijo Tola—, te dejamos tranquila porque sabemos que estás muy ocupada atendiendo otras pleglarias de los dañificaos del Chocó y Cúcuta, sin contar los que te piden salú y empleo.

Nosotras te rogamos de todo corazón que iluminés a Ivancito pa que en lo que le resta de gobierno se rodee de los mejores funcionarios, queliace que no sean uribistas. Amén.

Cuando volvieron, Tola le dijo a la vice: Ole Marteja, nos contaron que comparates a Jesucristo con Uribe. Claro tías, es que tienen muchos parecidos, vean: Jesucristo multiplicó los panes y Uribe multiplicó los antiuribistas.

Pedro negó a Jesucristo y Uribe niega al Ñeñe. Jesucristo resucitó a Lázaro y Uribe a Pastrana. Jesucristo terminó en la cruz y Uribe terminará condecorado con la Cruz de Boyacá...

Grafitis: El huracán de la pendejada se llevó el diablo del Carnaval de Riosucio de los alumbrados de Medellín.

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