Tola y Maruja reciben a Aída Avella y a Griselda Lobo en la Casa de Nariño

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Hoy vinieron a desayunar a Palacio la vocera de la oposición en el Congreso Aída Avella y la exguerrillera Griselda Lobo, más conocida como alias Sandra Ramírez.

Las invitó el presidente eterno pa que Ivancito se disculpe con Aída por decile “la vieja esa”, y por ahí derecho felicite a Griselda por su nombramiento como vicepresidenta del Senao.

A Griselda le dimos su desayuno preferido: güevos a lo boina del Che (estrellaos), sopa estilo Tirofijo (con lo que haiga) y pan Stalin (duro y frío), y pa Aída changua con arepa boyaca.

Gracias por aceptar la invitación, hijitas —dijo Uribe requisando a Griselda—. Qué bueno que siendo enemigos políticos podamos compartir sin agravios ni heridas.

Tola y yo nos miramos al ver este Álvaro desconocido, casi humano, tratando a estas dos mamertas como si fueran sus hermanas en Cristo. Parecía emburundangao.

Un gustazo tenerla por aquí, doña Aída Yolanda —dijo Uribe zalamero. No me diga “doña” —lo corrigió Aída—, que me hace sentir vieja. Ni me diga Yolanda, que me hace sentir Nayibe.

Aída, líder solitaria de un partido esterminao —prosiguió Álvaro—, que sufrió insultos y viejaciones... digo vejaciones, que tuvo que esiliase luego de sobrevivir a un disparo de bazuca. ¡Me le quito el sombrero!

Y usté, Griseldita —siguió Uribe mientras le bailaban las dos pepitas azules de los ojos—, una humilde campesina que se metió a la guerrilla con el único anhelo de tener un alias bonito.

Oites Gris —dijo Tola confianzuda—, ¿es cierto que vos dijites que si reencarnaras volverías a ser guerrillera? Sí tía, eso dije. ¿Pero guerrillera rasa o de “playa alta”?

Ole Griselda, ¿y es que era muy amañador ser guerrillera? —metí la cucharada—. ¿Muy galleta reclutar niños, estorsionar, secuestrar, minar caminos, volar tuberías, dinamitar pueblos?

Usté no puede andar diciendo eso, Gris bendita —requintó Tola—. Los colombianos briegando a perdonar y sumercé orgullosa de todo el daño que hicieron. ¡Chupe y me deja!

Por ahí no es la cosa, querida Gris: ya ustedes metieron las cuatro bautizando su partido con la misma sigla que todos queremos olvidar, y ahora salen con que si volvieran a nacer volverían a ser.

Y que no reclutaban niños, embustera. Es que no reclutábamos niños sino menores, tía, y eran voluntarios: les dábamos un Bon bon bun y los invitábamos a jugar con armas de verdad.

Bueno, hijitas, olvidemos los rencores y brindemos por la vida —dijo Uribe sirviendo guarilaquis dobles—. Doña Tola, haga el favor de traer a Iván pa que pida perdón.

Tola corrió por Ivancito y Álvaro conversó con Aída: ¿Y qué tal Suiza, muy lindo? Ningún país se ve bonito con la mirada triste del exilio, doctor Uribe —contestó Aída con amargura.

Siempre he querido conocer Suiza —dijo Uribe abrazándola—. Si Petro queda presidente me asilo allá. Y usté, Griseldita, ¿dónde le provocaría esiliase si Paloma gana la Presidencia?

Lo noto muy cambiado, senador —le dijo Aída al verlo tan sedita. De esta pandemia tenemos que salir distintos, hijita —dijo Álvaro—. Por mi parte, saldré a defender los derechos humanos y la devolución de tierras.

En esas llegó Tola con Ivancito, y Uribe lo agarró de la oreja y lo plantó delante de Aída. A ver, Iván —ordenó—: atención, a discreción, ¡firme! Pídale perdón a la señorita.

Ivancho no quería, pero Uribe le zampó un coscorrón con el anillo de grado y entonces Ivancito abrazó a Aída y le dijo, en medio de pucheros: Disculpe, cucha.

Grafitis: ¡Más viejas serán sus ideas!: Aída Avella.

Ñapa: “A algo más de $300.000 ascienden presuntos aportes irregulares a campaña de Petro presidente”. Se destapa la chichiguapolítica.

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