No nos consta

Tola y Maruja revisan un crucigrama decomisado en un colegio

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Manecimos ojerosas porque a medianoche nos dispertó el presidente Duque sudando y llorando por una pesadilla que tuvo: que Uribe lo obligó a buscar la reeleción.

Fue tenaz, tías —nos dijo Ivancho gimiendo y chupando mocos—, soñé que a mi apá se le metió en la cocorota que reformáramos la Constitución pa hacerme reelegir.

Entonces Luigi propuso cambiar un articulito “así de pirringuito” de la Carta Magna y yo repartí mermelada entre los congresistas, y eso fue como por entre un tubo.

Pero una señora Yidis estaba ranchada que no me daba el voto y me le tuve que arrodillar y le ofrecí el puesto de segunda dama, y ella de la emoción se hizo chichí en una matera.

Qué pesadilla, tías —siguió Ivancito mientras le dábamos una bebida de cidrón con semillas de cilantro—, y después me tocó darle una notaría a un tal Teodolindo.

¿Y cómo te fue en ese segundo periodo, Iván? —pregunté yo. Ay tía, sumercé sabe que nunca segundas partes fueron buenas —dijo Ivanchito. Eso mismo dice mi marido Ananías de las obras de teatro, y se sale en el intermedio.

El desayuno estuvo regulimbis porque hemos recibido cantidá de críticas por el sobrepeso de Iván: quizque parece que lo estamos engordando pa diciembre.

Al ratico apareció el asesor de disfraces Jasancito Nasar con un crucigrama que decomisaron en un colegio de Envigado, donde hacen definiciones malintencionadas.

Miren tías estos mamertos cómo infiltraron el gremio de los crucigramistas —dijo Jasán—, oigan pues las pistas que dan: Líder espiritual de los arribistas al que dentro de poco no le dirán expresidente sino expresidiario.

Pillen esta otra: Caudillo que quiere recuperar su honorabilidad, pero que cuando supo que su abogado estaba comprando testigos no lo despidió y ni siquiera le dio un coscorrón.

El colmo que pongan a los estudiantes a llenar un crucigrama tan mala leche —siguió Jasán—. Oigan: Expresidente al que durante sus dos mandatos los enemigos le metieron sendos jefes de seguridad mafiosos, y él, tan cositero pa todo, no se dio cuenta.

Provoca perfilar al bellaco que elaboró este crucigrama. Pongan cuidao, tías: Amo del Ubérrimo que dice estar secuestrado y que en su presidencia rechazó un acuerdo humanitario pa liberar rehenes que llevaban más de diez años en esas.

Muy abusivos los profesores que pusieron ese crucigrama —dijo Tola bregando a desenrredale las mechas a Jasán con el cepillo de peinar crines—, tiene razón Álvaro cuando dice que los maestros de los colegios oficiales deberían ser todos uribistas uno A.

En esas dentró el ministro Jolmes con el borrador del proyeto pa regular las protestas, y nos leyó algunos puntos: Que las protestas paguen una póliza por los daños que puedan hacer los policías.

Que los grafitis los hagan con tiza y que detrás vaya un delegado de la Academia de la Lengua corrigiendo ortografía. Que las marchas no pasen por los barrios de gente divinamente.

Queda prohibido llevar al mismo tiempo capucha y tapaboca. Que las consignas tengan paz y salvo de Sayco y que sean gritadas a volumen moderado... y ojalá afinadas. Que las protestas convocadas en la Plaza de Bolívar se retiren a 500 metros de la basílica.

Que las estatuas que vayan a derribar tengan el visto bueno del curador del Museo Nacional. Que en las protestas los menores vayan acompañados de un adulto irresponsable.

Grafitis: El nuevo ministro de Ambiente tiene seis investigaciones abiertas en la Procuraduría: el perfil preciso para este gobierno.

Ñapa: The New York Times destapó que Donald Trump paga una cifra irrisoria de impuestos y que comparte contador con Álvaro Uribe.

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