No nos consta

Tola y Maruja se van de compras en el día sin IVA

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Vean pues berrionditos el cacharro que nos pasó con el fiscal Barbosa, pero no se vayan a reír que él es muy quisquilloso y de pronto le choca.

Resulta que la vice Marteja llamó al presidente Duque y le recomendó que aprovechara el día sin IVA pa comprar lavadora y aspiradora pa ayudar con los destinos.

Ni cortas ni perezosas Tola y yo nos ofrecimos pa hacer el mandao, pensando en lograr y comprar pa nosotras un televisor pa ver la trasmisión del fin del mundo.

Aclaramos que no es que tuviéramos plata, sino que el ministro Carrasquilla nos animó pa que nos endeudáramos y hasta nos prestó su tarjeta de crédito. ¡Tan adorao!

Nos madrugamos en este frío chuzudo de Bogotá, con tapaboca de peluche, y llegamos Alkosto, que ya tenía una hijuemadre fila que le daba tres vueltas a la cuadra y se perdía en la neblina del sur.

Mientras abrían nos pusimos a raniar con algunos conocidos: Petro que iba por unos zapatos Ferragamo, María Fernanda Cabal por una Mini Uzi, el general Zapateiro por manzanas frescas...

Cuando abrieron se desbarató la maldinga fila y se nos vino un derrumbe de gente que nos arrastró y nos sacó del almacén. Qué lidias pa volver a dentrar, si no es porque Tola amenazó al vigilante con estornudale.

Adentro eso parecía la hora de llegada: señoras tosiendo, hombres ardidos de fiebre, muchachas agarradas por una plancha de pelo, asintomáticos con el tapaboca de balaca...

Tola pegó carrera pa las lavadoras y se metió en una pa que no se la quitaran, y yo arranqué pa los televisores y me abracé a uno como se abraza la vice Martica al puesto.

Al otro día madrugamos a estrenar la berrionda lavadora y ahí pasó lo de Barbosita: Tola metió a lavar el saco del presidente Duque y no esculcó bien y en un bolsillo iba el fiscal.

Barbosita cuenta que cuando menos pensó le llegó el agua al cuello y eso empezó a dar volteretas. Fue horrible, tías —nos dijo—, un sacudón me sacó del bolsillo y caí entre una media.

Como pude me salí del calcetín y fui a dar en unas naguas que seguramente eran de misiá Juliana, la mamá de Iván, muy bonitas, de ribetes con la bandera de Colombia.

Otro revolcón me sacó de las naguas y caí en unos calzoncillos, que supuse pertenecían a Uribe porque eran camuflaos y con la punta ancha, apenas pa que cupieran tres güevitos.

En medio del ahogo tuve la genial idea de meter la cabeza entre una pompa de jabón y quedé como un astronauta, y pude recuperar el aliento.

Logrando que hubo un ratico de calma antes del ciclo de escurrido, nadé hacia lo que parecía ser una isla pero que resultó ser una copa de brasier. Ahí me senté a descansar, cuando vi pasar un dólar...

De una me enfleché a perseguir el vergajo dólar a ver si me conducía hasta la ropa del Ñeñe, pero me chupó el remolino y no me acuerdo de nada más hasta que desperté colgado secándome.

Bendito sia mi Dios que no le pasó nada a Barbosita, tan bello con su cachumbito, y ajualá que siga tan inteligente y no se le haiga encogido el celebro.

Grafitis: María Fernanda Cabal: la niña no estaría cogiendo guayabas.

Ñapa: ¿Y qué tal si abrimos los teatros y en cada función se rifa un televisor?

Ñapita: El Gobierno ya programó la fecha pa las devoluciones y cambios de lo que compramos el día sin IVA.

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