No nos consta

Tola y Maruja son reclutadas para infiltrarse en la minga

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Hoy le dimos al presidente Duque un desayuno trifásico pa celebrar la noticia que le teníamos: Roy Barreras nos contrató pa recoger las firmas de la revocatoria.

Pues tías, por un lado muy galleta que consiguieron coloca en plena pandemia y me suben el índice de empleo, pero les tengo una mala noticia: aquí no pega la revocatoria.

Quién sabe, Ivancho —le dijo Tola sirviéndole repetición de presa—, la gente tiene muchas ganas de estrenar, y con tal de estrenar, manque sea una revocatoria.

Tías, ¿a cómo les piensa pagar Roy por cada firma que recojan? —dijo Ivancito atarugao—, porque podemos hacer una cosa: ustedes me traen las firmas recogidas y yo se las compro.

Arrecordate Iván cuando íbamos a estrenar la revocatoria con Petro —metí la cucharada— que el procurador Ordóñeze se atravesó y lo destituyó y nos dañó la revocada, que iba a mil.

Después quisimos revocar al cabecibolardo Peñalosa y el que nos sabotió fue la belleza de Consejo Nacional Eletoral... Y otra vuelta nos quedamos con las ganas de estrenar.

En esas llegó Darío Acevedo, el diretor del Centro de Memoria Histórica, y casi sin saludar nos la soltó: Tías, traigo diretrices del Ubérrimo pa que ustedes se infiltren en la minga.

Tola y yo nos alegramos porque minga suena a fiesta, y si hay indios, tambores y chicha, la cosa pinta bien. Pero Darío nos aterrizó: el presidente Uribe tiene sobradas sospechas de que la minga lo que busca es un golpe de Estado.

¿Golpe de Estado? —abrió Tola tamaños ojos—. ¿O sea que la minga tumbaría el Gobierno a punta de bastones de mando? No friegue, qué indios tan aventaos, me les quito la pañueleta.

La orden es que ustedes dos se disfracen de indias y se cuelen en la minga —siguió Darío sin dásele nada—, y su misión es oír todo lo que hablen los indios y tomar nota.

Ole Darío, yo veo muy difícil que Tola pase por india con esa narizota —opiné yo—, a no ser que digamos que es mestiza, que es hija de una india y Juan Lozano.

En cambio a mí lo que me pensiona es que de pronto los berriondos indios nos pongan conversa y se den cuenta que no sabemos nada de nada de su lucha —dijo Tola.

¡Ninguna lucha, tías! —brincó Darío—, lo de los indios se llama jodencia... joden por todo esos enanos, y vaya a ver y son los más grandes terratenientes: tienen tierra hasta en las uñas.

Pero Darío, ¿que tengan mucha tierra no es como lógico? —dije yo—. ¿No eran pues los dueños? ¡No señora! —esplotó Darío—, recuerde que Colón les pidió el certificado de tradición y libertad de las tierras y ninguno lo tenía.

No sé —dijo Tola—, nosotras tan brutas en memoria histórica va y nos corchan. Supongamos que un indio nos pregunta: Compañeras, ¿ustedes hubieran preferido no ser descubiertas? ¿Qué contestamos ahí?

Muy sencillo, tías: le responden que da lo mismo, que tarde que temprano alguno nos hubiera descubierto, o los portugueses o los británicos... o Discovery Channel.

Ve Darío, y cuando nos conviden a tumbar la estatua de algún fundador qué hacemos. Ustedes les dicen: ¿qué prefieren, hermanos indígenas, la estatua del fundador Belalcázar o del refundador Jorge 40?

Grafitis: Maduro adelantó la Navidad y Roy quiere adelantar las elecciones.

Ñapa: El Gobierno tiene informes de que al pasar por Tuluá la minga se aprovisionó de TNT: trinitotulueño.

Ñapita: Los niños que pidan de traído del Niño Jesús el iPhone 12 serán investigados por la Fiscalía.

Payola: Nuestro sobrino Mico en “Don Quijote de Soacha”, https://youtu.be/o3HPC7dg4n0.

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