Por: J. William Pearl

Torpeza

El ataque de las FARC a los soldados en estado de indefensión en el Cauca, fue atroz, cobarde, mentiroso y torpe.

Colombia ha sido testigo de centenares de ataques guerrilleros. Algunos han sido producto de choques que han generado enfrentamentos . Todos, han sido cobardes asesinatos a miembros de nuestra fuerza pública. Hace algunos años, un ataque de la guerrilla a unos soldados indefensos, hubiera generado dolor y rabia, mas no el nivel de indignación que tenemos hoy los colombianos.

El ataque reciente generó indignación porque además de la cobardía y la sevicia, fue un claro incumpliiento de de las FARC, de su compromiso de adelantar un cese al fuego unilateral en medio de la negociación para ponerle fin al conflicto armado interno.

Las FARC, como era de esperarse, una vez mas, engañaron a los colombianos.

Tan grave como el aleve ataque, fue la reacción de las FARC. A través de ella mostraron su enorme temor, sus miedos, su obvia falta de grandeza y de humildad, demostraron su debilidad y es claro que el ejército los ha golpeado en sus zonas mas estratégicas. Aún así, lo mas evidente es su torpeza política: lograron unir al país en contra de ellos, defensores y atacantes, creyentes y escépticos del proceso de paz por igual, y consiguieron que el presidente autorizara nuevamente los bombardeos a sus campamentos.

Pero los colombianos queríamos mas contundencia. Cualquier medida diferente a romper el proceso en mil pedazos, sería insuficiente para satisfacer la indignación de la gente.

Hay quienes sostienen que ese ataque de las FARC es un triunfo para Uribe. Sin embargo, fue el propio expresidente quien pidió mantener la mesa y replantear los diáologos, es decir, le dió un espaldarazo al proeso de paz, lo cual es una clara señal de acercamiento a éste y en la dirección del gobierno. Aún cuando la imagen del presidente, del proceso y del equipo negociador están muy golpeadas, esta es una muy buena oportunidad para el gobierno, pues puede barajar de nuevo.

Las FARC le dieron una carta muy fuerte al gobierno para replantear el proceso, apretar y acotar. El Presidente dijo que prefiere que lo chiflen y que su popularidad se desgaste, si la paz llega a Colombia. Es muy posible que Santos pierda popularidad, pero él sabe que está pasando por un momento complejo que debe reversar a su favor.

Las FARC se siguen moviendo en la lógica de la guerra. Y asi, pierden ellos y perdemos todos.

Si de verdad quieren el fin del conflcito, deben pasar a pensar y actuar con la lógica de la política.

De lo contrario, la falta de credibilidad en el proceso, la impaciencia de la ciudadanía y la inminencia de las elecciones de octubre, lo agotarán hasta acabarlo.

Si eso sucede, estaremos en un escenario en el cual la fase final de la guerra será cruenta y larga, pero indispensable.

 

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