Torpeza en política exterior repercute en vacunas

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Luego de más de 52.000 muertos por COVID-19, el Gobierno por fin comunicó un cronograma de llegada de las vacunas. En febrero se esperan 850.000 dosis y entre abril y junio se completarían 17’441.800, que alcanzarían para inmunizar a los primeros dos grupos: el personal de salud y los mayores de 60 años. En el resto del año se completarían las vacunas para 29 millones de colombianos.

Por otra parte, el presidente ha dicho que a más tardar la semana entrante dirá cuándo llegarán las primeras dosis y cuándo se empezará a vacunar. Ojalá sea cierto. Sin embargo, en este tema fundamental han reinado el secreto y la confusión. Y hay una pregunta que ronda: ¿por qué, siendo Colombia la tercera economía de América Latina, hace semanas comenzaron a vacunar en Chile, México, Argentina, Brasil, Costa Rica, Ecuador y Panamá, pero aquí no?

Entre tanta opacidad, no es fácil responder esa pregunta. No obstante, vale la pena reproducir los comentarios que la experta Claudia Vaca hizo en el programa Sin corbata, del columnista Gabriel Cifuentes.

“Pfizer está jugando un juego duro”, y no solo tiene problemas de producción, sino que trata “de presionar al Gobierno con solicitudes que serían inaceptables”. Por ejemplo, dijo, se ha anunciado para la próxima semana la visita de un delegado de la Oficina del Representante de Comercio de EE. UU. (USTR) para hablar sobre una agenda de cambio de reglamentaciones locales, como el control de precios de medicamentos o la posibilidad de establecer una regulación para remedios nuevos muy costosos. “De pronto, lo que le están pidiendo al Gobierno sería ceder en estas materias”, dijo Vaca. Según ella, Pfizer les está haciendo esas mismas exigencias a otros países, “pero Colombia ha puesto un hermetismo peligroso”. Ese secretismo le permite al Gobierno dejarse manipular sin consecuencias o ceder a condiciones leoninas.

Ante el interrogante de por qué, si hay nueve vacunas en el mercado, no se negoció con otros, como los rusos, la experta explicó la razón por la cual Colombia eligió a la farmacéutica más agresiva y a las que no estaban listas, en lugar de unirse a Argentina y Brasil para acceder a otras vacunas. De acuerdo con Vaca, eso tiene que ver con la política internacional del Gobierno, que no está concentrada en la pandemia: “El problema de Venezuela o de la lucha contra las drogas desatiende el problema de salud pública más importante”, dijo.

La salida hubiera sido “tener un portafolio más amplio, no solo Covax, de manera que se tuviera un plan B y se le pudiera decir, por ejemplo, a Pfizer: si no me entrega vacunas, me voy con Sputnik, o si no son transparentes me voy en bloque con China y Brasil”. Como Argentina tenía ese plan B, según ella, después de leer en el contrato de Pfizer cláusulas inaceptables, les dijo: “Muchas gracias, pero me voy con Sputnik. Y hoy ya tiene 400.000 dosis aplicadas, con una tecnología que aprobó la agencia sanitaria argentina y que es la misma que utiliza Oxford-AstraZeneca”.

Para la experta, Colombia hubiera podido hacer un bloque de países del sur y aliarse con Sudáfrica, India, Brasil y otros en el marco de Organización Mundial del Comercio, pero decidió irse sola en una negociación bilateral, en condiciones desiguales, que la tienen en el peor de los mundos, pues somos de los países más retrasados en la vacunación, a pesar de que esta hubiera podido anticiparse con otra estrategia.

¡Y todo es debido a la política exterior sin norte de este Gobierno!

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

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