Por: Salomón Kalmanovitz

Trabas al catastro multipropósito

El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) se ha venido deteriorando con el paso del tiempo. Los malos sueldos y el pequeño clientelismo al que ha sido sometido por décadas lo han hecho perder a sus mejores profesionales y han lesionado su capacidad de gestión. Sus levantamientos prediales han demostrado ser imprecisos, muchas veces sin control efectivo sobre los encuestadores que se inventan la información predial.

En ocasión de levantar un nuevo catastro multipropósito acordado en la mesa de negociaciones para el fin del conflicto, el partido Liberal, que administra el IGAC, actualmente está circulando una ponencia alternativa a la acordada inicialmente. La propuesta inicial es fruto de un elaborado acuerdo interinstitucional entre Planeación Nacional, la Agencia Nacional de Tierras, el propio IGAC, que quedaba bajo el control de Planeación Nacional (y no del Dane), y la Superintendencia de Notariado y Registro (SNR) que reestructuraba la misión catastral, dotándola de un manejo técnico y equilibrado para que se adelantara rápida y eficientemente, evitando el monopolio público que detentaba el IGAC y que lo convertía en juez y parte del levantamiento catastral. Se podían utilizar operadores catastrales privados y ciudades y entes territoriales que han probado tener capacidad de hacer buenos catastros (Bogotá, Medellín, Antioquia, Barranquilla), lo cual tenía como objeto agilizar los barridos de amplios territorios del país donde prima la informalidad. Ahora el IGAC pretende monopolizar todas las operaciones, algo que es perfectamente incapaz de cumplir.

El IGAC insiste en su vieja misión que concebía el catastro como un vehículo para cobrar básicamente el impuesto predial y no como un sistema complejo de variables económicas, sociales y medioambientales. Esas variables son fundamentales para diseñar los planes de desarrollo municipales y departamentales, para el ordenamiento territorial de cada municipio, para hacer planes de protección medioambiental, clasificar las tierras según su misión agrícola o pecuaria, especificar zonas mineras, madereras, bosques y parques. Su financiamiento iba a estar apoyado por el Banco Mundial y el BID, algo que puede perderse al estar en manos de un ente que carece de capacidad técnica y operativa, por lo cual puede llevar el nuevo catastro al fracaso.

La propuesta concertada incluía la armonización del levantamiento catastral con el registro de la propiedad que ejecuta el SNR, permitiendo la solución de controversias entre propietarios y poseedores, haciendo coincidir el registro de la propiedad con la información catastral de cada predio. De aprobarse la ponencia del IGAC, se pierde esta oportunidad de unificar los dos sistemas que han estado desfasados. Se trata de un elemento fundamental para poder definir adecuadamente los derechos de propiedad de titulares, ocupantes e incluso de los predios que todavía son propiedad del Estado. El afán monopolista del IGAC puede hacer que se pierda esta oportunidad y cada sistema siga como rueda suelta, perpetuando conflictos sobre los derechos de propiedad o el usufructo de los predios.

El catastro multipropósito tiene muchos enemigos: no solo los evasores ancestrales de los impuestos municipales, sino los grandes usurpadores de propiedades ajenas. Ahora se le suman apetitos partidistas voraces que pueden terminar condenándolo al fracaso definitivo.

 

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