Por: Iván Mejía Álvarez

Tragando sapos

Hernán Darío Gómez dijo que Maturana le había ofrecido dirigir la selección de Colombia. Maturana de inmediato le replicó tajantemente y afirmó que él no podía ofrecer lo que no era suyo, que a él todavía no lo habían designado y, por lo tanto, no tenía atribuciones para designar técnico, misión que le corresponde al Comité Ejecutivo.

Creo que los dos están diciendo la verdad. Maturana sí le dijo a Gómez que lo llevaría como técnico, pero que primero lo tenían que nombrar a él. Lo que pasa es que Gómez no guardó la confidencialidad del caso.

Una buena fuente confirmó que una vez sea reelecto Luis Bedoya, en el curso de los próximos días, de inmediato se terminará de convencer a Maturana para el ostentoso cargo de director deportivo. Con él ya tuvieron varias charlas y todo parece indicar que se aprovechará su experiencia y conocimiento del fútbol internacional.

En cambio, el nombramiento de Gómez, propuesta de Maturana, tiene algunos opositores y todavía no le llena el cerebro a Bedoya. Al presidente de la Federación no le cuadran algunas cosas de su entorno. Su amistad radical con Gustavo Moreno Jaramillo y Hernán Yunis, dos  dirigentes que Bedoya no quiere ver para nada cerca de la selección.

A Bedoya tampoco le llena que el sátrapa de la Difútbol, el nocivo y perverso Álvaro González, se adjudique públicamente el  posible nombramiento de Gómez y lo haya convertido en caballito de batalla. A Bedoya tampoco le gustó que el técnico saliera a decir que Maturana le había ofrecido el cargo, cuando él todavía no ha nombrado a Maturana. Con Bedoya hay que ir cumpliendo los tiempos, los pasos, y ese tipo de interferencias le molestan y le pueden llevar a tomar decisiones contrarias para demostrar que él es el dueño del poder.

El problema real es que Bedoya no parece tener un plan B en el caso del  técnico y, una vez confirmado el nombramiento de Maturana, tendrá que aceptar que Gómez es el candidato de mayores posibilidades y así él tenga muchas reservas en torno a su designación, se verá obligado a tragarse ese sapo que no le convence.

El pequeño incidente de la semana, cuando Gómez dijo que le habían ofrecido el cargo y Maturana lo desmintió, puede ser un indicativo de cómo funcionarían los dos. La prudencia de Maturana y su sentido común y el espíritu abierto de Gómez, sin limitantes verbales, eligiendo amigos y enemigos, creando de entrada resistencias y enfrentamientos.

Dicen por ahí que desde el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo, y si desde ahora ya chocan y se enfrentan, sin ser nombrados en sus puestos, mejor es no pensar en lo que vendrá después.

 

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