Por: Hernán Peláez Restrepo

Tragicomedia y finales

Es necesario mencionar el oso exhibido en la final de la Copa Libertadores. Una genuina tragicomedia se apreció. Tragedia por los actos vandálicos y comedia generosa ofrecida por la Conmebol. Una sociedad en la que la ética y la pulcritud están ausentes desde tiempos inmemoriales y que se blinda con una capa de dudosa procedencia. Es increíble que de la mal llamada “final mundial” montada por los medios argentinos haya pasado a ser una vergüenza mundial. Ya no importa quién gane y cobre los premios en dólares. Un solo detalle que refleja la ineptitud dirigencial: Osvaldo Pangrazio, que fue jugador del Deportivo Pereira, ahora médico principal de la Conmebol, firmó una carta asegurando que los futbolistas de Boca estaban en capacidad plena para jugar. Era obvio que le hacía el mandado a Domínguez y a su desprestigiada corte de dirigentes.

Menos mal, para nosotros, en Barranquilla e Ibagué se vivieron buenos partidos, con buenos arbitrajes de los señores Herrera y Sánchez. Júnior, acusando cansancio por la seguidilla de duelos, en el doble enfrentamiento con Águilas Doradas, desarrolló un buen juego en los primeros tiempos y casi angustiosamente, por un gol en el global de anotaciones, avanzó. Era evidente que no lograban sostener el ritmo valores como Luis Díaz, Teo y Cantillo. Y ahora viene lo complicado, con nómina limitada: enfrentar a Santa Fe en la Sudamericana y enseguida disputar título frente al Medellín. Atender a dos señores es cuestión difícil, según los reglamentos del amor y del fútbol mismo.

El DIM empató y le ganó al Tolima basando su esquema en el rendimiento de algunas figuras. En primer lugar, el portero David González y Andrés Ricaurte, un representante de los talentosos volantes zurdos, quienes conservan la esperanza de sobrevivir en un fútbol en el que imperan la fuerza y se archiva el talento. Por supuesto Germán Ezequiel Cano, quien hace las veces de cobrador de errores y de premios para sus compañeros.

La amargura de la tragicomedia de la Libertadores quedó sepultada por el beneplácito ganado por Medellín y Júnior, apoyados por su público. El juego limpio en casa se disfrutó...

 

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