Por: J. William Pearl

Trancón

Bogotá se volvió un caos vehicular con las pocas vías que tiene; el tráfico anda muy lentamente.

En los años 2003 y el 2005 se mantuvo la velocidad promedio por encima de 32 km/h, en el 2011 se ubicaba en 23 km/h en promedio según un estudio que publicó El Tiempo en Octubre de ese año. La falta de velocidad genera muchos problemas, pero a mi entender dos tienen solución, una es más rápida que otra, pero ambas pueden implementarse.

De la lentitud y capacidad de las vías se deriva la medida de pico y placa, que sirve, aunque resulte insuficiente para la cantidad de vehículos y de vías de que se dispone. El servicio público, (buses y demás) por transitar sobre las mismas vías de los particulares no tiene opción de evitar el tráfico. El sistema transmilenio presenta en la hora pico una lentitud formidable. El sistema es más rápido, pero en las horas de más tráfico está muy lento, pues el trancón no le permite circular.

Yendo a soluciones, cuando se ve un puente atascado uno se pregunta ¿Y eso como acontece? ¿Como se hace un puente si más adelante hay un semáforo? Una solución posible al trancón es hacer puentes en una sola vía y continuarlos hasta que esta se termine y así evitar el trancón. Como es apenas normal, esto requiere planeación. Si esto se hace, al menos en esa ruta no existirá congestión en la vía, descongestionándose la misma y evitando los trancones, lo cual lleva a ofrecer soluciones. La ciudad está paralizándose, lo que afecta a las personas que circulan; es necesario actuar, lo contrario nos llevará a que Bogotá se paralice, el alcalde está tratando de hacer lo mejor, Peñalosa lo intentó cuando fue alcalde. Pero como es apenas normal las ciudades tienden a crecer y desarrollarse.

El otro problema consiste en que el cruce a la derecha no es permitido cuando existe un semáforo; es necesario esperar a que se ponga en verde. Si el cruce se permitiera independientemente del color en que esté del semáforo en muchos casos esto aliviaría un poco de trancón. En Bogotá se ven carros que no pueden girar esperando a que cambie el semáforo y esto aumenta aun más la congestión. No es que esta medida sea la panacea, pero en algo puede ayudar. Vivimos en un caos vehicular permanente en Bogotá y los ciudadanos ya estamos exasperados por causa de la congestión vehicular indisoluble.

El caso de Bogotá y su enorme trancón afecta a todos quienes habitan en la ciudad. Si no fuera por la tecnología muy poco trabajo se podría hacer; las personas gracias a sus teléfonos, al correo electrónico y otros elementos, se bandean. Estas ayudas contribuyen a evitar el trancón, pero no solucionan el problema puesto que muchas personas tienen que trasladarse físicamente a sus puestos de trabajo.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de J. William Pearl

Midterms

Conflicto

Cirec

Desafíos

Claudia