Por: Miguel Gómez Martínez

Tranquilo, Alcalde

“TIENEN QUE ESTAR CIEGOS PARA no ver lo que estamos haciendo”, clamó el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, en una reciente entrevista.

Según Moreno, la ciudadanía no aprecia la gestión que se está adelantando. Para el burgomaestre, la caída en más de 30 puntos en su índice de popularidad es producto de una oscura campaña contra el Polo y su administración, que busca desprestigiarlo.

Tranquilo, Alcalde: la ciudadanía sí ve lo que está sucediendo en la ciudad. A pesar de las cortinas de humo, de los planes populistas y de los anuncios grandilocuentes, los habitantes de Bogotá nos damos cuenta de lo que su administración está haciendo.

Tranquilo, Alcalde: basta con detenerse en cualquier semáforo de la capital para ver cómo se perdió el control del espacio público, que hoy en día está invadido por cuanto vendedor ambulante, saltimbanqui, pordiosero y lavavidrios pueda uno imaginar.

Tranquilo, Alcalde: basta con caminar por cualquier calle  para apreciar lo sucia que está, las paredes pintadas de grafitos, los parques descuidados, las calles con huecos y los semáforos dañados.

Tranquilo, Alcalde: basta con circular por la capital para apreciar el caos vehicular. Se perdió todo respeto a la autoridad. Los comerciantes —legales e ilegales— volvieron a ocupar las aceras, los automóviles circulan en contravía, estacionan en lugares prohibidos, los escoltas reinan en los lugares públicos, los parqueaderos abusan con las tarifas y la policía dejó de ejercer el control de las calles.

Tranquilo, Alcalde: los ciudadanos saben que el transporte público siempre ejerció influencia sobre el poder político de esta ciudad. Pero no creo que los ciudadanos que lo eligieron a usted pensaran que los transportadores iban a gobernar. Nunca habíamos tenido tanto caos en las calles y tanta impunidad.

Tranquilo, Alcalde: los ciudadanos no sólo leen, sino que escuchan. Leen en la prensa el escándalo del clientelismo político que sumerge a su administración, desde el despacho de la Secretaría de Gobierno hacia abajo. Escuchan en los medios que el que gobierna es la trinca presidida por familiares y el Polo, que coordina la contratación, los nombramientos y la inversión.

Tranquilo, Alcalde: los capitalinos saben que el sicariato, que nunca fue un fenómeno popular en Bogotá, ha llegado a nuestras calles. Hay asesinatos, cobros de cuentas y venganzas a mano armadas. Volvió el raponazo, Transmilenio es el paraíso de los ladrones, que cada día son más violentos; las barras bravas y sus mafias se adueñaron de los estadios y los robos a los edificios y viviendas son cada vez más numerosos.

Tranquilo, Alcalde: siga intentando hipnotizarnos con demagogias y lamentos que ya ni sus copartidarios creen. No somos ni ciegos ni tontos. No se preocupe, Alcalde, tenemos cómo evaluar su gestión. De hecho, su gestión es la más transparente; es tan transparente porque no ha hecho nada y el vacío no se ve.

Mientras usted sigue destruyendo esta ciudad, los capitalinos, con paciencia y decisión, buscaremos las firmas para revocarle el mandato y regresar esta ciudad al camino del desarrollo, la seguridad y el orden.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Miguel Gómez Martínez

Al agua

Salvar el fútbol

Blanco y negro

Chamboneo

¿Qué tal eso?