Por: Antonio Casale

Tratamiento blando

Sea bueno, regular o malo, me divierto con todos los partidos del fútbol colombiano. Aunque el fútbol europeo esté al alcance del control del televisor, se juegue en mejores canchas y con estrellas, lo nuestro tiene esa mezcla de folclor y pasión por los colores que uno nació queriendo.

Esa mezcla lo hace único y al tiempo, inigualable. Lo que no sé es si alegrarme o ponerme triste por los cincuenta mil millones de pesos que el Gobierno facilitará a manera de crédito para salvar el fútbol.

Se está entregando una herramienta para que, sin problemas económicos, los equipos se reestructuren y edifiquen estrategias serias para formar personas y también futbolistas, que nos hagan sentir orgullosos de nuestro fútbol y nuestras selecciones. El fútbol es el reflejo del estado en que se encuentra un país, vale la pena invertir en él.

Pero por otro lado, se está premiando la sinvergüencería más atortolante de la historia del deporte colombiano. Vale la pena recordar que varios equipos en su estructura están compuestos por dineros de dudosa procedencia. Que mientras los dueños viven como reyes, los jugadores tienen problemas para cobrar lo convenido por su trabajo. Que seguramente existen problemas más graves en el país, que requerirían de una inversión inmediata del Gobierno.

Mientras tanto, que los jugadores se las arreglen, que sigan jugando y matándose en la cancha porque la platica la verán en agosto. Tranquilos todos que el Gobierno no hará nada de aquí hasta allá por ellos. Señor jugador, si a usted le deben seguridad social y su hijo se enferma de aquí a agosto, haga lo que pueda porque nadie va a hacer nada por usted, ni la ley.

Ojalá no pase lo que sucedió con el dinero de Postobón cuando entró a patrocinar la liga. Se anunció que todos quedarían a paz y salvo. Hoy, 17 meses después todo está igual, por lo menos siete clubes de la A y cuatro de la B presentan deudas. Y, aunque se quejen, de no ser por Coldeportes, serían muchos más.

Como colombiano que paga parte de esos cincuenta mil millones del préstamo, y como amante del fútbol, exijo que me digan cómo van a hacer para que en 18 meses todo esté mejor y la platica la estén pagando al día. También quiero que me digan cómo van a garantizar que la ley del fútbol se va a cumplir y que el Gobierno no va a sucumbir ante las súplicas de los “pobres” directivos. Ah, se me olvidaba, que alguien vigile que el reporte de deudas de cada equipo sea certero. No sea que alguno termine recibiendo dinero adicional para vacaciones o camionetas.

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