El Caminante

Mentirle al diablo

Noticias destacadas de Opinión

Nuestra obra es y será la que hable por nosotros, sin que importen demasiado la opinión de los críticos, las medidas y los clicks, y más allá de que sea una pintura, una silla, un par de tubos, un libro, un artículo o una canción. Es y será nuestra obra la que susurre secretos, la que sugiera, dentro de ese máximo respeto por la inteligencia del otro y por el otro que es el sugerir. La que a veces grite, y otras veces muestre nuestras ruindades, bondades y bellezas, la que ponga a conversar a nuestros demonios con todos los demonios del mundo, y la que cante por momentos e incluso calle. La que diga quiénes fuimos y cómo éramos, porque en cada detalle hay algo de nosotros. Una línea habla. Un diseño, un color, un sonido o un silencio. La forma de una letra, de un dibujo, los colores de una letra o de un gato en un bordado y el hilo que usamos, y la inclinación de la aguja, hablarán de nuestro gusto y paciencia y de nuestras elecciones.

Nuestra obra dirá qué elecciones tomamos, y por qué, y si decidimos amar u odiar, o si decidimos ser justos o no, u honestos, o tramposos o solidarios o negligentes, porque puestos a hablar de obras, cada obra es un cúmulo de decisiones, igual que cada vida. Nuestra obra dirá si quisimos posar de bondadosos, o si lo éramos en realidad. Si como decía Jesucristo, pretendíamos que la mano derecha no supiera lo que hacía la izquierda, y si realmente trabajábamos en enseñarle al otro cómo se pescaba en lugar de darle un pescado, o si nuestros rezos y cantos eran para asegurarnos un lugar en el Paraíso. Si mentíamos para enriquecer una historia porque la verdad suele ser muy plana y desabrida, o lo hacíamos para sacar provecho del engaño, y si adornamos una parte por el placer de la belleza, o si nuestros adornos fueron una máscara.

Nuestra obra será nuestro más sincero legado, la que dirá lo que no pudimos decir en el día a día, la que nos representará cuando no estemos y dos o tres viejos amigos se reúnan y nos recuerden, o nos distorsionen, pues en últimas, todos los recuerdos, precisamente por ser recuerdos, están hechos de un poco de verdad y de galeradas de invención. Nuestra obra será lo que mejor nos retrate, y lo hará en esencia y hasta los huesos si logramos desentrañarla, cada una de las veces que hayamos intentado mentirle al diablo.

Comparte en redes:

 

Te contamos que estamos trabajando en nuestra plataforma tecnológica para que sea más fácil de disfrutar, por eso no podrás hacer comentarios en los artículos. Estarán activos próximamente. Gracias por tu comprensión.