Por: José Roberto Acosta

Tregua inflacionaria

No hay que fiarse del buen dato de la inflación anual al cierre de abril que bajó del 3,19% al 2,84%, pues este mismo indicador calculado por el Dane descontando alimentos, sólo bajó de 2,9% a 2,86%, siendo esta inflación básica la que realmente observa la autoridad monetaria para tomar decisiones de política.

El choque de oferta en varios productos agrícolas, que favorecieron el guarismo total, se debe a que, ante la emergencia invernal, muchos agricultores se vieron forzados a recoger, o rescatar, precipitadamente sus cosechas y venderlas por lo que les dieran en los limitados centros de acopio. Pero, ¿Cuánto tiempo se necesita para recoger nuevamente cosecha en varios productos? Ya son escasos o hasta inexistentes varias frutas y verduras, así que a partir de los registros de este mes de mayo, creo que la inflación empezará a acelerarse.

En el ámbito mundial el tema también tiene ambigüedad, mientras la caída del precio del barril WTI por debajo de los cien dólares, así como de otras materias primas, parecen darle la razón a la Reserva Federal de que la inflación no se vislumbra como fenómeno permanente, la mayoría de países han empezado a ser más agresivos en sus políticas contractivas de los medios de pago, por temores de sobrecalentamiento, como los pronosticados por el FMI en su último informe sobre América Latina.

De acuerdo con la teoría económica keynesiana, mientras exista amplia capacidad instalada sin utilizar, denominada brecha negativa del producto, las expansiones monetarias no generan inflación, pero una vez se cierre esa brecha negativa, es decir, se colme la capacidad instalada por encima del 80%, no hay poder humano ni política que valga, para controlar una explosiva subida de precios, como la acaecida en los años setenta del siglo pasado y que obligaron a elevar las tasas de la Reserva Federal desde el 2% a casi 20% en menos de dos años.

La fuerza de gravedad existe, así como la relación directa entre cantidad de dinero y nivel de precios, por ello, no hay que despreciar los efectos a mediano plazo de la sin precedente expansión monetaria de los dos últimos años, tanto en lo local como en lo internacional. Ojalá no sea con mucha fuerza que la gravedad nos recuerde que aún existe.

Buscar columnista

Últimas Columnas de José Roberto Acosta