Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Trenes, transporte y sostenibilidad

EN LA ACTUAL CRISIS ECONÓMICA, diversos gobiernos han propuesto la inversión en infraestructura como herramienta para activar la demanda, y por ello es crucial preguntarnos qué tipo de transporte queremos desarrollar y por lo tanto en cuál infraestructura debemos invertir.

Es importante definir una estrategia diversificada para solucionar el tema del transporte y si bien el desplazamiento por carretera tiene que ser un componente, no es el único. Para el transporte terrestre, además de autos, buses y camiones, está el tren, tanto de pasajeros como de carga, que en circunstancias de alta densidad poblacional, calentamiento global y contaminación atmosférica, es mucho más eficiente y sostenible.

Paradójicamente, en Colombia, hasta mediados del siglo pasado, el sistema de transporte era múltiple; había carreteras y caminos, transporte fluvial y trenes que unían pueblos y ciudades. Pero el nuevo siglo nos tomó con un solo tipo de transporte, el de carretera, pues trenes y arterias fluviales han sido abandonadas. El cambio climático puede significar cambio en el régimen de lluvias, y esto nos hace dudar de las bondades de invertir en trasporte fluvial, pero nos refuerza los argumentos para invertir en ferrocarriles.

En países con altas tasas de crecimiento económico, como China e India, el transporte por carretera también dominó los últimos años y se dio un gran impulso a la construcción de autopistas y a la producción de autos, buses y camiones. Así como fue de rápido su crecimiento, fue pronta la evidencia de que en la sociedad actual, el sistema norteamericano de privilegiar el transporte por carretera no es viable para los países en desarrollo, ni desde el punto de vista económico, ni por espacio físico y menos aun por su impacto ambiental. Se multiplican las carreteras, se quintuplican los motores, se consolida la congestión, se contamina el aire, y el desplazamiento de pasajeros y carga se vuelve cada día más lento y costoso. Debemos aprender de estas recientes lecciones del mundo en desarrollo.

Ahora, China e India están volviendo los ojos hacia el tren, buscando diversificar su sistema de transporte. India tiene planeado invertir 10.000 millones de dólares en su sistema de trenes para 2009, mientras China, para el mismo propósito y período, invertirá 90.000 millones de dólares. En China los trenes consumen sólo un quinta parte de la energía que utiliza el sector transporte, mientras acarrean la mitad de la carga total con costos ambiental y económicamente muy inferiores.

Una economía que crece en promedio al 5% anual, que es un estimativo moderado para Colombia, en 15 años duplica su tamaño y en 30 lo multiplica por 4. ¿Cómo vamos a mover la carga de mercancías y gente que esto significa? Debemos pensar en un sistema diversificado de transporte y es tiempo de revisar el modelo. Sin abandonar carreteras y aeropuertos, debemos pensar en el ferrocarril. No hay espacio para tanto motor y la línea férrea es más eficiente que la autopista. Hay que planificar y hacer complementarios los trenes, con autos, buses y camiones, tanto en el transporte cotidiano, como para las grandes distancias. En transporte, el mundo y la sociedad futura exigen sistemas diversos y complementarios, en que la eficiencia ambiental y los costos económicos directos tienen similar importancia.

* El autor es economista con especialidad en manejo de recursos naturales en el Banco Mundial. Los puntos de vista aquí expresados son del autor, no representan ni pueden atribuirse a la entidad para la cual trabaja.

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