Por: Cartas de los lectores

Tres cartas de los lectores

Ofensas a la dignidad policial

Estamos francamente alarmados ante el escrito de Aldo Civico (no podemos decirle señor) “Hay que reformar a la Policía Nacional”, El Espectador, oct. 11/2017. Cada cual con su comportamiento, y en este caso con sus escritos, está demostrando la educación y personalidad con que fue criado, y así mismo su grado de peligrosidad; hoy tacha de “organización criminal” a la Policía Nacional ante hechos que son materia de investigación y que han venido aclarándose; su mente lo conduce a aprovechar momentos que le brinden forma de expresar su odio y no concebimos que este sujeto pueda ser un columnista de tan prestigioso periódico. Expresa un sentir similar a quienes están interesados en no tener obstáculos para la siembra de la coca, o a los de la extrema izquierda, para sembrar bases de la Policía que desean para un futuro cuando gobiernen las Farc.

Pero seguramente que el día que se encuentre en riesgo grave de atraco, asesinato, etc., lo primero que hará será pedir auxilio a la Policía, como cuando niño expresaba “mamá” a pesar de los sentimientos que guardara hacia ella.

Coronel (RA) Gilberto A. Fernández Castro. Presidente, Colegio de Coroneles de la Policía Nacional.

 

Informar con equidad

Como diario lector del periódico, y en aras de la equidad, les pregunto qué pasó con la seria y concreta entrevista no reseñada por ustedes que el Dr. Sergio Fajardo dio al noticiero Caracol de las 7 de la noche del domingo pasado, cuando le dieron todo el despliegue a la que dio el domingo anterior el Dr. Vargas Lleras, en donde a propósito contestó varias preguntas en forma poco educada al periodista. En una campaña tan completa en todos los aspectos, sería prudente dar, como anoté, equidad a todos los candidatos.

Gabriel Alayon V.

 

Policías indiferentes

Apática mirada al ver cruzar de manera irresponsable a un peatón, ciclista o motociclista cuando la vía corresponde a los automotores; vista gorda ante cualquier conductor de transporte público que deja o recoge pasajeros fuera de los paraderos autorizados; indiferencia ante un vendedor ambulante que obstaculiza carriles de la vía, pero sí una sutil y efectiva atención al consultar de manera permanente el celular de su propiedad. Constantes son estas impresiones que dejan los policías bachilleres en la ciudad de Bogotá. Mejor y más barato situar imágenes de cartón a escala para tratar de persuadir al ciudadano que no cumple los mínimos estándares de convivencia.

Francisco Javier Cajiao Gaitán. Bogotá.

 

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

 

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