Por: Cartas de los lectores

Dios y ciencia, justicia, economía

Dios y ciencia

El artículo 18 de nuestra Constitución establece que nadie  será  molestado por  razón de sus  convicciones  o  creencias. Dado que tengo el profundo convencimiento de que la ciencia es el sistema más fiable de conocimiento de la realidad, me siento muy molesto cuando se dicen tantas tonterías de ella como lo hace don Camilo García en el artículo "La teoría de la relatividad y Dios", que publican ustedes en su edición digital del 3 de diciembre.

No es solo que lo que el autor llama enunciados fundamentales de la teoría de la relatividad, en realidad, nada tienen que ver con la teoría, sino que nada de lo que se dice de ella tiene el más mínimo sentido desde el punto de vista científico. 

Si bien es cierto que, por precepto constitucional, estamos obligados a respetar las creencias de los demás, sería deseable que quienes tienen esas creencias, demostraran también un mínimo de respeto por la ciencia. 

Jaime Rudas L.

Empecemos por la reforma a la justicia

Todos los días me sorprendo con la forma como en Colombia se protesta: algunos con música, otros con violencia y ahora con cacerolas, pero en mi opinión estamos tratando de buscar soluciones a los problemas sociales por lo último. El principal problema de Colombia es la justicia y el segundo es el Congreso, que solo legisla para bien propio.

Empecemos por la reforma a la justicia, porque no aguanta un debate cuando toca intereses políticos de aquellos congresistas que tienen algún caso pendiente, o cuando hay que debatir un artículo anticorrupción, porque la mayoría tienen investigaciones y ellos quieren solo la casa por cárcel, pero para el colombiano de a pie eso no existe. Solo miremos el hacinamiento en las cárceles, la mayoría están ahí por crímenes leves, pero los de cuello blanco que desangran las arcas del Estado, los hospitales y la plata de las grandes obras públicas tienen una celda con TV, internet y cocineros. Por ahí es donde deberíamos empezar a protestar. Hagamos una marcha nacional en paz en contra de los políticos, para que la reforma de la justicia pase en el Congreso. Cambiemos la actitud contra los corruptos, no los sigamos viendo como algo normal de nuestro país. Necesitamos mostrarles a las nuevas generaciones que la corrupción acaba con nuestro patrimonio, que robarse el presupuesto de los hospitales es un delito, es robarle al que no tiene cómo pagar una medicina, al más pobre. El corrupto debe tener consecuencias penales y morales. Colombia se merece otra clase de dirigentes, no los mismos que cada cuatro años prometen lo mismo y luego se roban lo del pueblo. Empecemos por la reforma a la justicia y Colombia será otra.

Gregorio González

La economía no puede tener sobresaltos

Grave de toda gravedad que estén jugando con la estabilidad de la economía de Colombia. Es de irresponsabilidad manifiesta “jugar parqués” con la bienandanza y tranquilidad de sus sectores y actividades. Lo de Venezuela y otros países pareciera que no lo conocieran en su punzante y bárbara realidad los que quieren aquí “revolcar” y volver al revés el funcionamiento normal de la economía.

Los paros comportan muchísimas pérdidas a la macroeconomía. El artículo 23 de la Carta Magna debe ser ejercitado sin aspavientos ni desmesura: “Toda persona tiene derecho a presentar peticiones respetuosas a las autoridades por motivos de interés general o particular, y a obtener pronta resolución...”. El respeto y la cordialidad tienen que estar en el orden del día de todos. No se debe ser híspido y soberbio contra el primer magistrado de la nación. No hay que olvidar que Colombia tiene su plan de desarrollo, que tiene prelación. Los recursos de las diferentes balanzas del Estado no están en superávit. Acusan serios déficits.

Rogelio Vallejo Obando.

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