Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Trío dinámico

Salud Hernández, esa señora arrogante que llegó a Colombia después de haber asesorado a Mario Conde, el responsable de la más grande estafa que se haya perpetrado en España en los últimos tiempos, aquí la convirtieron en diosa de la gran prensa.

Valida de esa prerrogativa, sentenció a muchos y ha absuelto a los de su entorno, y hasta se prestó para desprestigiar magistrados de la Corte Suprema de Justicia, como lo orquestó el DAS, pero nada le ha pasado. Hoy, estando de vacaciones en Madrid, se conocen pruebas irrebatibles de lo que se rumoraba de tiempo atrás: que ella también seguía el libreto del exparamilitar Carlos Castaño —para ella “Estimado Comandante”— según lo reveló Vladdo en Un Pasquín. “Digan la mierda que quieran de mí. Me da igual”, fue la respuesta de Salud a quien legítimamente le pedía explicaciones en nombre de los miles de lectores que han caído en sus artículos y entrevistas.

Como muy bien lo preguntó Vladdo en su twitter ¿qué diría la ultraderechista Salud, si un periodista colombiano, por ejemplo, tuviera correspondencia similar con un jefe de Eta y lo denominara “Estimado Comandante”?

El señor Jorge Noguera, exdirector del DAS del Gobierno de la seguridad democrática, es condenado a 25 años de cárcel por permitir la infiltración de paramilitares en el otrora organismo civil de inteligencia y por haber asesinado al profesor y sindicalista Alfredo Correa de Andreis, quien meses antes le suplicaba por su libertad a Álvaro Uribe Vélez. El expresidente, que hace cinco años prometió pedir disculpas si resultaba condenado su pupilo, se las ingenió para faltar a su palabra. En efecto, primero trinó desde su twitter, planteando unas disculpas condicionadas, que es lo mismo que nada, pues a pesar del contundente fallo de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, expresó que si Noguera “hubiese delinquido” él le pediría perdón al país. ¿Cómo así? De modo que la más alta corporación de la justicia penal ordinaria dice que alguien delinquió, y el exmandatario pone en duda esa decisión que no sólo compromete a su “buen muchacho” sino todo su gobierno. Pero no contento con ese esguince dialéctico de mala factura, unas horas después, volvió a trinar para retirar sus tibias excusas iniciales y alegar que no hay prueba del responsable del asesinato del profesor barranquillero. ¿Qué estarán pensando los deudos de Correa de Andreis?

Un grupo de personas de nombres sonoros, lideradas por Fernando Londoño Hoyos, el “Héroe de Invercolsa”, publican un costoso aviso de toda una página en la edición dominical de El Tiempo, reclamando que se libere al coronel Plazas Vega, hoy preso por la desaparición de varias personas en el Holocausto a la Justicia, y tan notoria promoción pretenden que se interprete como una muestra de la libertad de expresión, y no como lo que significó: una intimidación a los jueces para que lo absuelvan. Y para coincidencias extrañas, a renglón seguido se produce la declaración del nuevo comandante de las Fuerzas Armadas, general Navas, calificando de “héroe nacional” al coronel Plazas, disfrazada con la sutileza de que ello no pretende presionar a la justicia. Como muchos otros colombianos, sentí escalofrío oyendo al alto oficial; por eso sería bueno saber qué piensa el presidente Santos de tan encumbrado subalterno. A propósito ¿será que esa regla de oro de nuestra democracia, según la cual la milicia no delibera, fue derogada?

Adenda. Si Angelino Garzón no está de acuerdo con las evaluaciones de la pobreza que hace el Gobierno, pues debería renunciar y continuar haciendo política pero desde el pavimento, no en la Vicepresidencia.

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