Por: Columnista invitado EE

Tristes trinos

Por Juan Felipe Carrillo Gáfaro*

Muy desafortunado el trino de Uribe en el que indicaba: “Si la autoridad serena, firme y con criterio social implica una masacre es porque del otro lado hay violencia y terror más que protesta”. Luego lo borró y de mala manera, como si se tratara de un trabajo de plomería hechizo, intentó corregir lo que, en teoría, había querido decir: “La autoridad serena, firme y con criterio social NO produce masacres, estas son causadas por delincuentes que se aprovechan o se abrigan en las protestas”. Aunque va en contra de mis opiniones y de mi visión sobre lo que representa el senador para la sociedad colombiana, no sobra darle el beneficio de la duda y pensar que se equivocó cuando de manera senil se puso a teclear en su celular. Ahora bien, dejando esto claro, ¿qué significaría el mensaje del trino inicial si no hubiera sido corregido?

De inmediato, y obviamente en un escenario totalmente distinto, los confusos y mal escritos mensajes de Uribe sobre el tema me hicieron pensar en el caso de Robert Durst, donde al final del documental sobre el asesinato de su esposa y otras dos personas, el protagonista termina delatándose sin darse cuenta de que el micrófono está prendido. Sin corrección y con corrección, el mensaje que deja Uribe es inquietante y contundente: existen hoy en día conflictos sociales que justificarían no solo la violencia, sino las masacres. Y lo que es peor: las posibles víctimas de esos ataques serían las únicas responsables de su suerte.

No quiero meterme en análisis evidentes sobre lo peligrosas que han sido en la historia del siglo XX este tipo de sugerencias. La fecha de los mensajes del senador coincide de forma macabra con la fúnebre conmemoración del genocidio en Ruanda, en el que murieron más de 800.000 tutsis por el gobierno hutu frente a los ojos pasivos de casi todo el planeta. En lugar de congraciarse con el fin de un conflicto que no llegó a situaciones salvajes y, de paso, recordar como un estadista de verdad la terrible historia de Ruanda, da la impresión de que al senador le faltó ver un poco de sangre; como el que está viendo una película y se queda con “ganitas” de que pase algo más. Si no es así, ¿entonces cuál era la necesidad de andar hablando de masacres?

Las otras palabras del mensaje que generan casi más escozor son las que usa el senador con frecuencia desde que se inventaron el cuasi oxímoron de la “seguridad democrática”: “Autoridad serena, firme y con criterio social”. Y es que esa manera pasmada de asociar la autoridad con la serenidad y la firmeza hace pensar, midiendo las proporciones por supuesto, en los discursos nacionalsocialistas. Por ejemplo, cuando se mencionaba con ligereza la necesidad de “establecer un gobierno firme que devuelva a nuestro pueblo una inquebrantable autoridad” (p. 14), o la presencia de esa “mano firme” que necesitaban los ejércitos de la clase trabajadora alemana (p. 96).

Está claro que estas palabras podrían ser utilizadas por cualquier persona en cualquier contexto; sin embargo, el tiempo y la exactitud con que las menciona el senador producen escalofrío. Ese mismo escalofrío que hace evidente Daniel Samper Ospina en un comentario vía Facebook en el cual añora el momento en que “él decida retirarse a gozar de sus nietos para que el país pueda respirar un aire tranquilo, diferente a la pesada carga de amenazas con que carga de muerte y odio el ambiente...”. En el fondo no importa si el trino fue un error de abuelito gagá o si fue un descache; sea lo que sea, no sobraría pensar en el retiro.

* Consultor e investigador en educación.

 

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