Trump ataca y el mundo apoya

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El viernes pasado en Florida, Donald Trump en campaña, en medio de una diatriba en la que enumeró las supuestas desgracias de su antecesor, dijo: “la última administración también negoció el terrible acuerdo Obama-Biden-Santos con los carteles colombianos de la droga. Ellos se rindieron ante los narcoterroristas y causaron que la producción de drogas ilícitas aumentara.”

No es usual que Colombia entre a ser tema de campaña electoral en Estados Unidos. Pero en estas elecciones, cada vez más disputadas, todo indica que el voto hispano es clave, sobre todo en algunos estados y en particular en Florida, indispensable para cualquier opción que pueda tener Trump para su reelección.

El voto hispano en Florida no es homogéneo. Los cubanos son mayoritariamente republicanos, mientras los hispanos no cubanos, así como en el resto del país, tienden a votar por los demócratas. En los últimos años, un número importante de puertorriqueños se ha ido a vivir a los alrededores de Orlando, tras el mal manejo que Trump les dio a los desastres causados por el huracán que destruyó su isla. Esto, según las encuestas, puede tildar la balanza del voto hispano en Florida a favor del demócrata Joe Biden. Por eso, los colombianos, venezolanos y nicaragüenses, que constituyen comunidades significativas en el estado, adquieren una importancia inusitada. Siendo inmigrantes hispanos mayoritariamente de derecha, la acusación a Biden de ser un socialista encubierto, amigo de Maduro, de Ortega, del castrochavismo y ahora, parte del “acuerdo Obama-Biden-Santos”, se ha convertido en un ingrediente central del libreto de campaña de Trump en Florida.

Pero una cosa es la explicación electoral y otra distinta es el hecho de que la narrativa uribista de volver trizas el Acuerdo de Paz se haya incorporado a la retórica trumpista. La afirmación de Trump, como acostumbra, está repleta de falsedades: ni Obama ni Biden negociaron el acuerdo, no se hizo con los carteles y si la producción de drogas ha subido no es por culpa del acuerdo, sino precisamente porque no se ha implementado el punto 4. Las narrativas falsas y conspirativas de extrema derecha se entremezclan y se retroalimentan entre sí.

Al día siguiente del mitin de campaña de Trump en Florida, se realizó la Primera Conferencia Internacional para la Implementación del Acuerdo de Paz en Colombia y el contraste no pudo haber sido mayor. Contó con la participación de los expresidentes Pepe Mujica de Uruguay, Felipe González de España y Jimmy Carter de Estados Unidos; los premios Nobel de Paz José Ramos Horta y Denis Mukwege; el representante de la Unión Europea Eamon Gilmore; los parlamentarios Jim McGovern de Estados Unidos, Heike Hansel de Alemania y Enrique Santiago de España; el embajador de Cuba José Luis Ponce y el ministro consejero de la embajada de Noruega Dag Nagoda; el Jefe de la Misión de Verificación establecida por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas Carlos Ruiz; es decir, la comunidad internacional en pleno.

El mensaje de respaldo al Acuerdo de Paz fue unánime y contundente, así como la exigencia de su implementación integral. Varios de los participantes resaltaron el carácter histórico que a nivel mundial tiene el acuerdo colombiano en materia de justicia restaurativa, género y derechos étnicos, sirviendo como ejemplo para otros países en conflicto. También se escucharon muchas voces de preocupación por los asesinatos de líderes y lideresas sociales y excombatientes de las FARC.

Sobre todo, quedó clarísimo que el Acuerdo de Paz es un compromiso del Estado colombiano con la comunidad internacional, pero también con su propia gente y país. De hecho, el vocero del gobierno colombiano, el Consejero Presidencial para la Estabilización Emilio Archila, inició su intervención en la Conferencia Internacional reconociendo la obligatoriedad constitucional de la implementación del acuerdo.

Es preocupante que Trump, desesperadamente buscando pescar voticos de uribistas en Florida, haya convertido la noción de volver trizas la paz en Colombia en una de sus arengas de campaña. Pero es mucho más reconfortante constatar que la amplia mayoría de la comunidad internacional respalda firmemente el Acuerdo de Paz y que el propio representante del gobierno de Iván Duque así lo tenga que reconocer.

danielgarciapena@hotmail.com

*profesor de la Universidad Nacional de Colombia y Director de Planeta Paz

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