Por: Columnista invitado

Trump, el incoherente

No es un misterio: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es un imprudente y, en el mejor de los casos, un incoherente. Rasgos que empiezan a traerle problemas no sólo a él, como presidente, sino también al país que preside.

Y es que, por sus errores, Estados Unidos empieza a verse como un chiste y no como el renacido imperio que Trump les prometió a quienes votaron por él. Como si fuera un niño chiquito, Trump le dio a Rusia información confidencial obtenida no por Estados Unidos sino por Israel, sobre el Estado Islámico y el conflicto en la región del Medio Oriente. Washington hizo como si nada hubiera pasado. Lo mismo hizo Tel Aviv. Pero en Israel no deben estar muy contentos con la posibilidad de que esa información caiga en manos de su mayor enemigo, Irán, y todo por la torpeza del presidente estadounidense. Un pésimo antecedente de cara a su visita a Israel los 22 y 23 de mayo.

Pero Trump siempre puede caer más bajo. Se puso de lenguaraz a defender el muro entre Israel y Palestina, causando molestias en Palestina, el otro gran protagonista del conflicto. Ante los velados cuestionamientos del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, al muro que Trump pretende construir entre Estados Unidos y México, el mandatario se puso a decir que “los muros funcionan, pregúntenle a Israel; funcionan, créanme y no tenemos alternativa”. A las pocas horas dijo que hay una “posibilidad enorme” para un acuerdo de paz entre Palestina e Israel. Mensajes contradictorios de los que Trump, seguramente, ni se dio cuenta. El caso es que defender el muro entre ambas naciones no pareciera ser un aporte para la paz en Medio Oriente.

Pero, en general, la postura del presidente estadounidense ante el conflicto palestino-israelí ha sido incoherente. Aunque ha hablado de querer la paz en esa región y se ha reunido tanto con Netanyahu como con el presidente palestino, Mahmud Abás, no ha hecho sino atizar el conflicto. A su embajadora ante la ONU, Nikky Haley, la puso casi que a perseguir a todo aquel que critique a Israel y aunque su asesor para este asunto, Jason Greenblatt, cree en la solución de los dos Estados, su postura respecto a los asentamientos israelíes en territorios palestinos sigue siendo confusa. Por supuesto que mediar en un conflicto tan largo y complejo no es fácil pero Trump, debido a su torpeza, hace de lo difícil algo imposible.

Se trata de una visita clave a un vecindario en medio del caos y que va a ser seguida de cerca por una serie de actores regionales involucrados, de alguna forma, en este conflicto: Irán, Rusia, Turquía y hasta la misma Siria. Y todo puede salir mal. Tendrá que contenerse un poco.

Juan Sebastián Jiménez Herrera

 

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