Por: Juan Pablo Ruiz Soto

A Trump le cambia el clima

En cada país, la democracia y la sociedad tienen formas particulares de funcionar y actitudes similares tienen significados muy distintos. En Estados Unidos, un grupo de científicos de la Agencia de Protección del Medioambiente (EPA por su sigla en inglés) filtró a la prensa, sin aprobación de sus jefes, el borrador de la Evaluación Nacional del Clima. La motivación fue asegurar que el informe sería conocido por el público antes de que sus jefes lo modificaran. Trump ha nombrado en la dirección de la EPA a personas que niegan la importancia de tomar medidas para evitar un mayor cambio climático (CC).

El informe dice que el CC se está acentuando y que es urgente tomar medidas. Si bien no dice nada distinto a lo que muchos otros informes han dicho, quién lo dice y la manera como se divulga tiene mucho significado.

El informe es enfático al afirmar que el CC es resultado de las actividades humanas, que es urgente disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y que, de no hacerlo, generará efectos negativos en la economía y en la calidad de vida de los norteamericanos. Trump pretende ocultar o negar toda información científica relacionada con el CC.

El documento es un borrador aún no aprobado, preparado por funcionarios de la EPA, que, si el director de la institución firma, pasaría a ser analizado por el Congreso para tomar decisiones asociadas al CC, incluida la ratificación o no del Acuerdo de París. La filtración del informe demuestra la fuerte confrontación entre los científicos de la EPA y su jefe, nombrado por Trump.

El informe ha generado fuertes reacciones políticas. Los demócratas han tomado la palabra y afirman que ellos apoyan una economía basada en el uso de energía limpia y resaltan los nuevos empleos que esta alternativa generará. Desde hace algunos meses, los republicanos han ido matizando sus posiciones y ya no niegan el CC, pues quedarían como payasos. Ahora dicen que lo que Estados Unidos debe hacer al respecto es una evaluación costo-beneficio, desde una perspectiva de país, y tomar determinaciones según el beneficio nacional y no desde los requerimientos globales. Esto incluye suspender transferencias a otros países para apoyar medidas de adaptación o mitigación al CC, pues no asumen ninguna responsabilidad específica como gran emisor.

La crisis en la EPA está creciendo. Trump propone un recorte radical en su presupuesto y suspender todo el apoyo asociado a la investigación sobre CC, incluidas las actividades que a este respecto adelanta la NASA. Altos ejecutivos de la EPA han renunciado y muchos empleados medios y científicos asociados están desarrollando canales alternativos para informar al público sobre sus hallazgos.

Es importante ver cómo reacciona la sociedad norteamericana y qué presión se genera interna y externamente para que Trump cambie de posición. Estados Unidos debe asumir su responsabilidad global frente al CC. Su responsabilidad está relacionada con las emisiones per cápita de gases efecto invernadero, con los desarrollos tecnológicos y los estilos de vida que los norteamericanos han vendido al mundo y que nosotros como borregos hemos comprado. Reaccionemos, cambiemos y exijamos cambios.

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