Por: Iván Mejía Álvarez

Tufillo de chantaje

Desde pequeños nos enseñaron en el colegio que para sumar no se revolvían manzanas con naranjas, que cada una se sumaba por su lado. Manzanas con manzanas y naranjas con naranjas, así de sencillito, primario y elemental.

A Víctor Marulanda parece que se le perdieron los papeles elementales de la suma y ahora para intentar defender la posición del Atlético Nacional y desvirtuar el fallo del tribunal disciplinario ha decidido meter en la misma canasta naranjas con peras, manzanas y bananos.

Por supuesto, la ecuación no cuadra y el presidente del club y todo el estamento oficial verde  ha quedado muy mal parado con las declaraciones vertidas tras el fallo de la Comisión Disciplinaria. Eso de amenazar con retirar el patrocinio de la Organización Ardila Lülle a la Copa Colombia, que en honor a la justicia debería ser siempre denominada Copa Postobón, es inelegante, grosero, de mal gusto y con un fétido saborcito a chantaje que no es aceptable desde ningún punto de vista.

Marulanda está nervioso, desbordado por los acontecimientos, mostrando poco temple, sagacidad y experiencia para el puesto. Se entiende, viene de dos años consecutivos de fracasos seguidos, de millonarias inversiones y escasos réditos deportivos y económicos, de una connivencia con la barra brava de la cual ahora se quiere despegar, su labor está bajo observación y son varias las voces cercanas a la familia Ardila que ya están aconsejando el cambio del presidente. En empresas tan serias como la OAL la continuidad de los ejecutivos se mide por resultados y los de Marulanda no son buenos.

Por eso mismo, Marulanda envía cartas protestando arbitrajes —como en el juego frente al América—, queriendo posar de mártir, haciéndose la víctima. Todavía no se le conoce la carta de este fin de semana cuando el “ciego” Guevara le regaló una pena máxima al equipo verde. Nacional se siente maltratado, con la dura sanción de dos fechas jugando a puerta cerrada. Ya se había castigado por iguales motivos al América y todos estuvieron de acuerdo, no fue pues un invento de la Comisión Disciplinaria, ya había antecedentes y en su momento no se conocieron protestas de Nacional. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. El  fútbol colombiano le agradece a la familia Ardila el patrocinio de los torneos, pero eso no implica que Nacional tenga que estar por fuera de los fallos, deba tener un juzgamiento diferente, preferente o benévolo. Por eso, la amenaza de retirar el patrocinio sonó a grosero y vulgar chantaje que no puede ser admitido por ningún motivo.

 

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