Por: Cartas de los lectores

Turquía y una carta

Con referencia a la carta de un lector publicada el pasado miércoles 26 de abril, quiero precisar lo siguiente, debido a unas realidades distorsionadas expuestas por el lector.

En primer lugar, la cifra de los kurdos que viven en Oriente Medio, calculada entre 50 a 60 millones, es un número exagerado. En Turquía, donde vive la mayoría de los kurdos, no existe un censo oficial basado en la diferencia racial o étnica. Sin embargo, según los sondeos de empresas encuestadoras privadas y autónomas, la cifra de los kurdos en Turquía está cercana a los 15 millones de personas, en un país que tiene aproximadamente 80 millones de habitantes. Es así como se considera que en todo Oriente Medio la población total de los kurdos se encuentra cercana a los 30 millones de personas.

Fuera de entrar en una discusión sobre el número, ya que la cantidad no define la envergadura de los derechos democráticos, es de aclarar que los kurdos de Turquía viven en todas las ciudades de Turquía, disfrutando de las oportunidades democráticas, políticas y económicas que ofrece Turquía a todos sus ciudadanos. Existen más de 3 millones de matrimonios multiétnicos y la aplastante mayoría de los kurdos quiere vivir en paz.

El Partido de los Trabajadores de Kurdistán, mencionado en la carta, puede ser entendido como un partido normal de una democracia; sin embargo, en realidad es una organización pura y simplemente terrorista y por consiguiente ilegal, conformada a finales de los años 70 en Siria, con el apoyo del régimen de Háfez al Asad, fallecido dictador de Siria, para frenar el segundo gran proyecto regional integrado de la humanidad en el suroeste de Turquía, en la frontera con Siria. En más de 30 años, los actos de esta organización causaron, además de daños materiales, la muerte de 35.000 ciudadanos.

No es verdad que en la Primera Guerra Mundial los kurdos apoyaron a las fuerzas imperialistas (en la carta, fuerzas “aliadas”) que atacaron el Imperio otomano para ocupar y repartir las zonas estratégicas de petróleo, ya que una rebelión de una parte de la operación con el objetivo de cooperar con los enemigos podría ser llamada traición. Después de la Primera Guerra Mundial lucharon contra la ocupación de Inglaterra en Irak para establecer un Estado independiente y fueron perseguidos por los ingleses.

Otro error es que el Tratado de Sèvres, impuesto al Imperio otomano por parte de las fuerzas imperialistas ganadoras de la Primera Guerra Mundial, implicaba la repartición de los territorios del Imperio por Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón, porque Japón no ocupó ninguna parte de Oriente Medio. Turquía, liderada por Mustafa Kemal Atatürk, no reconoció esta imposición y continuó su guerra de salvación, pudo expulsar las fuerzas ocupantes y logró alcanzar la firma del Tratado de Laussane, que fue un ejemplo y modelo inspirador para los pueblos colonizados en India y África. Otras partes de Oriente Medio se quedaron por muchas décadas bajo el gobierno de la junta imperialista de Francia y Gran Bretaña.

Finalmente, en el suroriente de Turquía, los kurdos viven con los turcos y otros grupos étnicos en las tierras fértiles como el escritor de la carta describe, gracias al proyecto de desarrollo integral mencionado arriba, a pesar de que aproximadamente 100 años después, las fuerzas imperialistas tratan de dividir y administrar el Oriente Medio otra vez, en detrimento de la muerte de cientos de miles, arruinando las ciudades y toda la infraestructura del Oriente Medio.

Turquía ha declarado muchas veces que respeta la integridad territorial de Siria y que deben mostrar el mismo respeto todas las partes involucradas en la guerra de Siria.

Engin Yürür. Embajador de Turquía en Colombia.

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