Por: Carolina Botero Cabrera

Uber acuerda implementar un programa de 20 años para proteger datos

La FCC, autoridad de EE. UU., demostró que Uber tiene problemas protegiendo la privacidad. Uber reconoció que ha amañado sus prácticas y acordó un programa que incluye auditorías privadas independientes.

Es una buena noticia aunque no toca vulneraciones a la privacidad menos evidentes, pero muy intrusivas, como “God view”, la herramienta que recoge y analiza datos de conductores y usuarios para perfilarlos y aprovecharlos en el propio negocio.

La FCC encontró que Uber no hizo mucho por evitar el abuso de sus empleados (muchos ejecutivos), que usaban los datos del sistema para espiar a otras personas. Desde 2014, la empresa había recibido quejas en este sentido. Para resolver el problema, Uber afirmaba tener un sistema de monitoreo que en realidad funcionó poco pues no estaba diseñado ni presupuestado efectivamente para mantenerse en el tiempo. Tampoco era auditado.

La FCC también documentó cómo, a pesar de que Uber prometía que almacenaba en forma segura los datos, realmente no aplicaba medidas básicas. Esto pudo facilitar la filtración de datos de miles de conductores en 2014.

La vida moderna incluye importantes sistemas (públicos y privados) que usan intensivamente datos sin que sus responsables conozcan y valoren los riesgos de privacidad. No es garantía que el sistema esté en manos de proyectos bien financiados ni que prometan protección (como Uber), debemos asegurarnos de que, además, las autoridades correspondientes sean efectivas.

Desde Karisma (donde trabajo) hemos documentado cómo grandes empresas privadas e iniciativas públicas en Colombia no son claras implementando políticas de protección de datos. Fallan también en evidenciar sus compromisos. Además, todavía debemos analizar la efectividad para exigir su cumplimiento; poco sabemos de usos menos evidentes.

Finalmente, como internet es global y los servicios que más usamos son de empresas de EE. UU., debemos también mirar más allá de nuestras fronteras. EE. UU. tiene un sistema de protección de datos más práctico, que contrasta con otros que tienen más cercanía con el lenguaje de derechos humanos. Hay pros y contras en todos, pero acuerdos como el de Uber muestran un grado de efectividad no despreciable. El problema para nosotros es que el sistema legal de EE. UU. no aplica a los extranjeros, por eso, su efectividad es solo nuestro consuelo.

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