Por: Luis Eduardo Garzón

Ubérrimos solos

SIN BUSH, SU PADRE IDEOLÓGICO Y putativo, el Presidente estará Ubérrimo solo en la Cumbre de las Américas.

Concurrirá a confirmar cómo han cambiado los actores y las prioridades. Seis millones de pobres, que se agregan este año a los ciento noventa existentes, así lo confirman. Con la recesión, el decrecimiento promedio en el hemisferio será del 3%, y nadie hará el ridículo de afirmar que la economía estaba blindada. Afortunadamente se abren camino iniciativas como la renegociación de deuda externa, la creación de fondos comunes manejados por Naciones Unidas, y el control al capital financiero. Contrario a su terca opinión, el Presidente también será testigo del reconocimiento internacional sobre el fracaso de la política antidroga. Si bien no estamos aún en tiempos de legalización, por lo menos se vislumbra la esperanza de perseguir a los que verdaderamente se lucran de ese negocio y que pernoctan en los llamados paraísos fiscales. Así mismo, mientras que acá aceptamos incondicionalmente lo que nos imponga el Pentágono, el gobierno mexicano responsabiliza a Estados Unidos por la guerra feroz que libra contra los carteles de la droga, sobre todo en lo permisivo que ha sido con el tráfico ilegal de armas, donde se ha comprobado que el 90% de las  confiscadas a los narcos viene de allá, con el agravante de que lo decomisado equivale a tres veces las entregadas por la guerrilla salvadoreña al final del conflicto.

Nuestra delegación observará como la ‘U’ de uni ha sido cambiada por la ‘M’ de multipolaridad. Obama señalará que va a hacer política con la región y no para la región. Chávez dirá que ya no le importa el norte, sino el este y el sur del mundo. Y Lula intentará conciliar todas las posiciones. Hasta ahora el único ganador es el ausente Cuba. El mandatario afro les salió adelante a quienes pretendían colocar en la agenda sólamente el bloqueo contra ese país y llegó bateando, ¡y duro! Pero el de la camisa roja le sacó la tarjeta amarilla haciendo los acuerdos más insólitos con los principales contradictores de los gringos. Claramente le dice no a la dependencia de las exportaciones con Estados Unidos. Promueve que el yuan reemplace al dólar. Hace un acuerdo con China que, entre otras cosas, compromete un millón de barriles de petróleo diarios para ese país. Creó el Banco Iraní venezolano con un equivalente a 1.200 millones de dólares. Y como para completar el mapa, propone que al Banco del Sur entren los árabes como inversionistas. A todo eso se le agrega que crecen sus adeptos en el Alba, ahora con la llegada de Honduras y el acceso al poder de la izquierda en El Salvador.

 Nuestro primer mandatario, mientras tanto, contemplará desconcertado el movimiento de esos carros chocones, pero por fuera de ellos y sin una mínima incidencia. Buscará acuerdos con quien salga, cual espermatozoide busca ovular. Estuvo seis años convencido de que la política se hacía en el rancho de Crawford y que los demócratas eran parte de la oposición colombiana. Miraba con desconfianza a Lula, y ahora es su única llegada a la Casa Blanca. Se tuvo que tragar todos los insultos de Chávez, y aspira a que en Trinidad se le aparezca la santísima para que le permitan tomarse una foto privada con Barack, con lo que su jefe de prensa nos intentará convencer de que nuestro mandatario es más importante que ‘Bo’ en la vida de los Obama. Eso les pasa por confundir Washington con Titiribí.

 

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