Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria
Horizontes

Última columna

Hoy escribo mi último artículo para este diario. Quiero despedirme y agradecer a mis lectores y muy especialmente al periódico por haberme dado esta oportunidad de expresar mis pensamientos, opiniones e ideas. Escribir, en este caso los jueves cada 15 días, ha sido un ejercicio intelectual muy gratificante, un ejercicio de investigación y reflexión e igualmente de aprendizaje. Trataba de entender los problemas de la vida política nacional y regional. Muchas ideas salían de escuchar cuestionamientos y discusiones de la gente sobre los diversos temas que atañen al ciudadano común.

Al reflexionar en lo que hacia y cómo lo hacia, encontré una respuesta en un comentario que me hizo Poncho Rentería hace unos días: “Usted es una ex primera dama sobria, prudente y poco polémica”. Y la verdad, eso es lo que he sido también en mis columnas: sobria, prudente y poco polémica. Siempre trato de ser constructiva, analizo un tema que pasa, puedo cuestionarlo, criticarlo o dar una opinión positiva, pero siempre trato de ir mas allá, proponiendo algo, haciendo propuestas.

Sé que son más llamativos los temas polémicos y de denuncia que los constructivos. Recuerdo a doña Bertha Hernández de Ospina con su columna “El tábano”, que creaba polémica, denunciaba y cuestionaba temas. Es así como la polémica gusta, las denuncias de casos de impunidad, de corrupción son bien recibidas; pero yo no hago eso, yo soy diferente, pero además no tengo un equipo investigativo para hacerlo y ser seria en una denuncia y, por otra parte, mi temperamento no me lo permite. Yo no soy sarcástica, ni me gusta estar en el borde entre la verdad y la mentira. Mis columnas son sobrias, constructivas y poco polémicas, eso es verdad y como eso no es lo más leído dejaré de escribir en El Espectador. Sí seguiré construyendo y seguiré opinando en otros foros cuando tenga oportunidad.

Finalmente, mi pasión es y seguirá siendo Colombia y su gente. Es algo impregnado en mi ADN, es imposible dejar de estar ajena a lo que pasa en nuestro país y en nuestras ciudades. Los temas sociales son importantes: la educación, la salud, la cultura, el empleo, los niños, los jóvenes, los ancianos, las mujeres, los indígenas. Igualmente lo es la ciudad, lo urbano, la movilidad, la seguridad. Son tantos los temas. Y seguiré aportando mi pensamiento y mi trabajo desde las distintas juntas a las que pertenezco: desde Colfuturo, con la educación en el exterior para los mejores estudiantes de Colombia en las mejores universidades del mundo, y desde Batuta, con la formación de jóvenes en la música como un instrumento para la vida.

Sin lugar a dudas estaré siempre lista a contribuir en la construcción del país que todos queremos. Gracias, esta fue una etapa importante en mi vida; seguirán otras.

 

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