Por: Luis Carvajal Basto

Un año de Duque

Un presidente situado entre las posiciones extremas del partido que lo eligió y una oposición  que, en ausencia de una coalición de gobierno,  le  ha ejercido con algún éxito , ha conducido al país sin traumatismos que puedan serle imputados; no hizo trizas los acuerdos y ha hecho lo posible por cumplirlos, aunque la situación fiscal  no ha variado desde los gobiernos anteriores, y ha mantenido la postura del Estado colombiano en la perspectiva del multilateralismo y el libre comercio, en la era del proteccionismo promovido por el gobierno Trump.

Los pendientes más importantes del gobierno, desde el punto de vista  político, siguen siendo la ausencia de esa coalición mayoritaria que propicie la ejecución de sus propuestas, y la superación, en la opinión, de la polarización. La economía, a cambio, no ha dependido ni  dependerá  tanto de las acciones de gobierno sino de la evolución de una confusa  e inédita  coyuntura internacional caracterizada por el rebrote de los nacionalismos.

Hace un año planteábamos desde esta columna  la que podría ser una agenda básica del  entrante gobierno  y unos mínimos prerrequisitos para desarrollarla. Entonces afirmábamos: “Para avanzar en estas reformas, y en otras, Duque requiere mayorías en el congreso y  unidad en la ciudadanía, superando la polarización. Suerte; pulso, y buena comunicación, presidente. Los va a necesitar.”(Ver aquí)

Un año después,  The Economist, comprobando que el agua moja, se lo ha “recomendado”  al presidente, en un artículo que mereció apasionados comentarios. Dicen en la calle, una extensión del correo de brujas, que la actitud quijotesca del presidente, al renunciar voluntariamente a la conformación de una coalición mayoritaria para no negociar con la mermelada tóxica, estaría llegando a su fin y nos encontraríamos ante un inminente  remezón en el gabinete, ingresando al gobierno sectores parlamentarios que no pueden ser otros que Cambio Radical y/o el Partido Liberal, con lo que  mejoraría su gobernabilidad. Veremos.

La ausencia de esa coalición  hizo, en la entrada del gobierno, fracasar la propuesta de reforma tributaria  con  efectos en el presupuesto pero también en la opinión al confirmar la polarización, otorgándole  un renovado impulso.

Desde entonces  se ha hecho notorio en las encuestas un sector de centro  muy sensible que, permanentemente, modifica su criterio. La aprobación del presidente(Gallup) subió desde 40% en agosto hasta 47% en octubre para caer en diciembre a 29% ,subir a 42 en febrero y caer de nuevo a 32% en mayo para nuevamente subir hasta 37% en julio (Invamer), apenas 3% debajo de la cifra de agosto de 2018. Conclusión: pese  a indudables problemas de comunicación  no ha ocurrido ningún desastre con la imagen presidencial, como algunos despistados han observado. Vale considerar, como referente, que en la misma encuesta  el ex presidente Santos mantuvo un negativo entre 60 y 73% durante casi todo su segundo gobierno.

En relación a la economía, en un entorno internacional complejo, consecuencia de la guerra comercial China - Estados Unidos  y la disminución de la inversión, las perspectivas globales de crecimiento  se han reducido hasta  2.6%(Banco Mundial -Junio), y para América Latina hasta 1.7%.Para Colombia  ha pronosticado  3.5%, similar al esperado originalmente por el Banco de la República que lo redujo a 3% la semana pasada.

En la  Colombia de Duque se ha estimado en 2:7 el crecimiento del PIB en el primer semestre de 2019 mientras se espera que en el segundo llegue a 3.2, coincidiendo con la cifra de 3.0 para el año de Banrepública. La inflación no estará por encima del 3.5%, mientras la principal sombra de la economía seguirá siendo el desempleo y la eventual pérdida de confianza del consumidor asociada. Pese a la derrota de la reforma tributaria y su impacto en los niveles de inversión y gasto del gobierno, nadie debe esperar  diferencias muy grandes, de mantenerse las actuales circunstancias, en el cumplimiento de las metas fiscales.

En cuento a la tasa de cambio mucho dependerá de la evolución de los precios del petróleo, en función de la demanda, los inventarios y la dinámica del crecimiento global. En ausencia de cambios inesperados,  la reducción en las tasas de interés en Estados Unidos la semana pasada  debe ayudar  a estabilizarla cerca de 3.300.

El primer año del presidente Duque, en términos generales, se puede calificar como aceptable, en las circunstancias reales que ha debido afrontar, aunque no sea así para quienes, de oficio, le ejercen oposición, o para quienes  esperaban un presidente que ejerciera, solamente, para uno de los polos en que el país se encuentra dividido.

@herejesyluis

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