Por: Felipe Zuleta Lleras

Un año difícil

Va culminando este año 2017, ciertamente uno de los más difíciles de la última década. Estos 12 meses fueron tortuosos para los colombianos que vimos lo peor de nuestra clase dirigente en torno a un tema que logró dividirnos más: los acuerdos suscritos entre el Gobierno y las Farc.

Presenciamos la aprobación a coñazos de las reformas constitucionales y leyes mediante el mecanismo conocido como fast track. Vimos a los congresistas en su peor faceta al aprobar o no estas normas cuya aplicación práctica está por verse. Entendimos que lo firmado con las Farc era algo más que un simple acuerdo, pues ciertamente las concesiones fueron enormes e impredecibles.

Entre estas la creación de la Justicia Especial para la Paz (JEP), cuya implementación está pendiente porque el Gobierno no ha podido posesionar a los magistrados de dicha corporación. Este tribunal es tal vez uno de los puntos más cuestionados pues para algunos es un embeleco que pone a esta justicia especial por encima de la misma Constitución. Esa al menos es la crítica de quienes se opusieron al acuerdo de paz.

Vimos un fiscal valeroso, el doctor Martínez, metiéndose con lo más selecto de la corrupción política colombiana, recibiendo golpes bajos de muchos frentes que, hay que decirlo, el fiscal ha tomado con gallardía. Muchas de las decisiones lo perseguirán por el resto de la vida en un país que tiene memoria perpetua para los odios.

Flojo el papel del procurador Fernando Carrillo que ha hablado de lo divino y lo humano, pero de decisiones poco, o al menos no han trascendido si es que las ha tomado. Como se dice popularmente: mucho tilín tilín y pocas paletas. Curioso por lo demás porque el procurador se ha destacado en los puestos que ha desempeñado durante su vida.

Hay que elogiar el papel del contralor Edgardo Maya, quien ha dirigido con acierto la entidad fiscalizadora. Ha mostrado resultados y su lucha en contra de los corruptos ha sido importante. El contralor ha destapado escándalos como por ejemplo el de la alimentación de los niños en el país.

En lo económico, el año fue realmente difícil y culmina con la decisión de Standard and Poor's de bajarle la calificación a Colombia de BBB a BBB-. Este golpe es duro para el país pues lo pone en aprietos por al menos los dos próximos años. Y es difícil porque se necesitarían más ingresos y menos gastos. Regular el desempeño económico, dicen los empresarios y comerciantes. No acabó bien el ministro de Hacienda Cárdenas.

Se avecina un año difícil fundamentalmente por el tema de las elecciones presidenciales que, intuyo, será durísimo por la pugna entre candidatos para llegar al poder. Vamos a ver por meses lo peor de la condición humana reflejada en los candidatos. Qué hartera lo que se avecina.

Por lo pronto, le deseo a usted, paciente y amable lector, una muy feliz Navidad en unión con los suyos. Que esta sea una oportunidad para celebrar en paz y meditar sobre nuestro diario devenir y todo cuanto nos rodea.

 

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