Un Asunto de Dignidad e Interés

Si el gobierno Colombiano aspira a convertir en realidad su deseo de ver aprobado el TLC con los Estados Unidos y mejorar su imagen global, nada mejor que aprovechar la oportunidad que le acaba de brindar el informe anual de la Relatoría para la Libertad de Prensa.

De acuerdo con ese informe, el resultado de las investigaciones en curso muestra “la existencia de una política sistemática y sostenida de persecución” cuyo objetivo ha sido “desprestigiar e intimidar” a periodistas críticos de la anterior administración. Pese a los avances en la investigación, el informe apunta que a la fecha “no se ha esclarecido quien dio la orden y ejecutó la mayoría de tales actividades ilegales”.

Es urgente establecer responsabilidades y devolver su buen nombre a estos periodistas, antes que el caso dé al traste con todo lo que la actual administración ha ganado en los escenarios internacionales. Por supuesto que este caso va mucho más allá del interés nacional; es una cuestión de mínima dignidad humana.

Sin embargo, la sola urgencia de restablecer la posición del país en el hemisferio como un ejemplo de persistencia democrática, y la defensa de sus intereses comerciales, deberían ser motivo eficaz para que el gobierno actual y la prensa, reafirmen el compromiso nacional con la verdad. Los ojos del mundo están sobre Colombia.

En días pasados tuve la oportunidad de participar en Puebla, México, en un evento organizado por la Fundación Televisa cuyo tema era precisamente la importancia de información crítica y veraz en la era digital. Varios asistentes, entre ellos algunos altos funcionarios del gobierno mexicano, representantes de las letras y los medios en los Estados Unidos y el resto del hemisferio, me manifestaron su preocupación por el futuro de la libertad de prensa en nuestro país.

“¿Cómo pueden ustedes criticar los ataques a la libertad de prensa en Venezuela —me preguntó uno de ellos— si no se constituyen en un ejemplo del respeto a la misma para el resto de América Latina?” Respondí que en este caso quienes dan ejemplo son las familias de Hollman Morris y Daniel Coronel. Son ellas y ellos quienes han sufrido lo indecible en manos de agentes del estado colombiano. Es inaceptable que ello haya ocurrido. Sería aún más inaceptable que nuestro país no llegase a identificar y sancionar a los responsables.

Nadie lo entendería en Gran Bretaña, México, Brasil, o en Estados Unidos. Y ello amenazaría nuestras oportunidades comerciales y el liderazgo internacional, que en buena hora la actual administración ha decidido buscar para Colombia.

* Analista y profesor del Birckbeck College de la U. de Londres

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