Por: Manuel Drezner

Un “barbero” serio

Hay mucho para destacar en la presentación de El barbero de Sevilla, la inmensa ópera de Rossini, que se presentó en el Teatro Santo Domingo. Por ejemplo, el hecho de que el reparto haya sido casi en su totalidad colombiano, muestra de que en el país se está formando una serie de buenos cantantes que encuentran en la Ópera de Colombia una oportunidad para desarrollarse. Siempre he dicho que uno de los objetivos principales de esta institución debe ser dar espacio para desarrollar el talento nacional, y que esto se puede hacer con dignidad lo demostró la presentación que se comenta, que además contó con directores escénico y orquestal igualmente nuestros. El montaje escénico de Pedro Salazar fue correcto y no cayó en esa frecuente tentación de los registas de creer que saben más que los creadores de las obras y las desvirtúan por completo. Si hay algo para anotarle es que fue un Barbero de Sevilla que se inclinó hacia el lado de la seriedad y no aprovechó muchos de los momentos cómicos que intencionalmente incluyeron el libretista Sterbini y el compositor Rossini en la ópera, tales como la escena del soldado borracho y el coro de agradecimiento del comienzo.

El director orquestal Alejandro Roca mostró que estamos ante un excelente músico y su tiempo y equilibrio fueron notables. Aquí hay otro de los detalles para destacar y es que se reincorporaron muchas partes que usualmente se omiten, entre ellas algunos recitativos, la figura del sirviente Ambrosio y sobre todo el aria final del tenor (que los operófilos reconocerán como igual a la aria final de la Cenicienta) que yo no había oído antes en ninguna de las decenas de versiones de la obra a las que he asistido en teatros de todo el mundo, así ocasionalmente la incluyan en grabaciones fonográficas.

El equipo de cantantes fue igualmente notable y muestra que tenemos figuras que pueden salir adelante en forma brillante, como ya lo hizo el bajo Valeriano Lanchas. Hay que destacar que no solo las voces sino también el desempeño escénico, desenvuelto y gracioso, contribuyeron a una velada agradable y de mérito.

Además, una escenografía de muy buen gusto y un vestuario adecuado y se entenderá la razón por la cual hay que dar a estas representaciones una nota excelente. Ojalá la institución siga adelante con estas características y se aproveche la presencia entre nosotros de buenos artistas para que las temporadas de ópera vuelvan a ser lo que eran: temporadas y no representación de una ópera única.

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2019-08-22T21:00:00-05:00

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