Por: Felipe Zuleta Lleras

Un bobancio en San Carlos

POR SUPUESTO QUE A NADIE SORPRENden, ni siquiera a los eruditos de la diplomacia y del derecho internacional, las precarias relaciones de Colombia con los países vecinos y las hecatombes, esas sí, frente a los tratados de libre comercio con Canadá y EE.UU.

La situación es muy grave: importantes industriales colombianos —supuestamente consentidos por el régimen— están a punto de quebrarse por cuenta de las pésimas relaciones del gobierno colombiano con Chávez y Correa.

 En abril el periódico El Tiempo publicó una encuesta entre exportadores colombianos para saber cuál era su situación comercial con Venezuela y Ecuador. El resultado debería haber prendido las alarmas en el Gobierno, pues el 64,5 de colombianos que tienen negocios con Venezuela aseguraron tener algún tipo de problema, mientras el 36,1 de industriales colombianos que tienen relaciones comerciales con Ecuador afirmaron que tenían barreras para el desarrollo normal de su actividad. Hoy, cinco meses después, la situación en lugar de mejorar ha empeorado; la exportación a Venezuela y Ecuador de calzado, confecciones, vehículos y electrodomésticos está reventada.

Los asuntos diplomáticos han sido manejados a las patadas por cuenta de la mezcla explosiva producida por la arrogancia del arriero y la estupidez del cachaco. La mixtura entre Uribe y el canciller Bermúdez ha convertido las relaciones internacionales de Colombia en un chiste mal contado y, como si fuera poco, hace tambalear la actividad exportadora. Hasta un estudiante de primer año de relaciones internacionales sabe que aquí los clientes claves para la venta de cientos de productos colombianos son Venezuela y Ecuador.

Al Canciller, a diferencia de su locuaz jefe, le cuesta trabajo poner dos palabras juntas. Y cuando lo hace, pone cara de bruto con ínfulas y mirada trascendental; me imagino la risa que les produce nuestro Canciller a los zorros de Chávez y Correa, quienes sin duda alguna vuelan con los motores apagados. Tiene suerte el canciller Bermúdez de no vivir en un país civilizado en donde, con razón y debido a sus limitaciones, lo tendrían en un centro para personas con necesidades especiales.

Me da pena comparar, pero pasar uno de ex cancilleres como Indalecio Liévano, María Emma Mejía, Julio Londoño, Carlos Sanz de Santamaría o Carlos Lemos al genio de Bermúdez, es como pasar uno de la mula al Porsche sin haber antes aprendido a manejar, así fuera en un Renault 4.

No se sabe después de que acabe este gobierno qué quedará más desprestigiado, si la Casa de Nari o el otrora respetable Palacio de San Carlos por cuenta de Bermúdez.

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Notícula: Ira santa le producirá al Sr. Uribe que la Suprema y la Fiscalía les hayan precluido varios procesos por farpolítica a varios opositores al régimen, mientras le van a meter presos, con razón, a los que recibieron notarías espurias por fuera del concurso. Y eso que van a crear 10 más en Bogotá para repartir a dedo torciéndole el pescuezo a la ley.

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