Un boxeador ido: Alexis Argüello

Lo vi una noche en el coliseo El Campín, luchando por el título de la CMB en los ochenta. No recuerdo a quién enfrentó.

Lo veo ahí, con su calzón negro en medio de un público más bien apático. Ya no estaba en sus mejores días. Incluso esa noche perdió en el sexto asalto. Ya nadie creía que ganaría, y sospecho que esa noche, algunos fueron morbosamente a ver al campeón derrotado. Argüello, boxeador nicaragüense, en la categoría pesos ligeros junior fue imbatible por años y muchos recordamos sus épicas victorias en el último asalto. Me veo también allí con mi abuelo, haciendo fuerza por Alexis, a quien le decían “el gentleman del ring side”. Esa noche hubo cuatro combates. También estuvo en una de sus peores noches el Happy Lora. De chico yo quería ser boxeador y alcancé a probar hasta los 15 años, cuando un negro de Andagoya me sacó tres dientes y me dediqué a la contabilidad. A mi abuelo le hubiera gustado verme ahí. Me lo dijo el año pasado cuando vimos la película de Clint Eastwood, One million dollar baby. Pienso ahora en un cuento de Cortázar, Torito, escrito alrededor del boxeador argentino Justo Suárez. Una memorable narración de Suárez, ya retirado, en un hospital, viviendo de sus recuerdos y amarrado a un viejo radio. Así lo describió Cortázar: “Otra cosa que no sé hacer. Mirar para arriba. Muchos dijeron que me hubiera convenido. Hice la gran macana de levantarme a los dos segundos cabrero como la gran flauta. Tienen razón. Si me quedo hasta los ocho no me viene tan mal el rubio. Y bueno es así. Va peor la tos. Después te vienen con el jarabe y los pinchazos…”. Y ahora, hoy, casi veinticinco años después, Argüello se ha suicidado a la manera del poeta Silva. Me sorprendió saber que era el alcalde de Managua. No me lo imagino detrás de un escritorio, tratando de ganar sus “nuevos litigios” ahora por puntos. Prefiero quedarme con las fotos de los ochenta, que lo ven sonriente y delirante en sus victorias sufridas. A pesar de que algunos digan que la política es otro “ring side” me quedo con el combate a mano limpia…

 Pedro Escudriñez. Bogotá.

Chávez en Honduras

Es lamentable lo que pasa en Honduras. Pero lo que muestran las imágenes de los noticieros de televisión internacionales es una razón más para creer en el efecto desestabilizador que genera la intromisión en los asuntos de otros países del presidente de Venezuela Hugo Chávez. Ojalá vaya a Tegucigalpa a ver si sigue envalentonado y amenaza con intervención militar y pone otra vez al destituido Manuel Zelaya. 

La OEA también debería censurar el claro intervencionismo abusivo de Chávez. Ojalá Centroamérica no se vaya a incendiar como en los 80 cuando Cuba armó a los revolucionarios de Nicaragua y El Salvador, llevando la guerra fría entre los Estados Unidos y la URSS a su más alto nivel.

 Juan Carlos Martínez Bogotá.

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