Por: Rodolfo Arango

Un Congreso debilitado

LOS SENADORES Y REPRESENTANtes que elegiremos el domingo integrarán un Congreso debilitado.

Su debilidad procede no sólo de los cuestionamientos del origen de los recursos que promueven muchas de las candidaturas. El contexto político y económico brindará poco margen de acción al Congreso para enfrentar la crisis fiscal del Estado, la pérdida de autonomía en la política internacional, el desplazamiento de los centros de decisión económica del nivel nacional al global y la judicialización de la política.

El espectro del narcotráfico seguirá paseándose por los corredores y recintos del Capitolio. La venganza de los parapolíticos apunta a la toma del Congreso mediante la captura de curules por familiares y amigos. La sepultura a manos del uribismo de la reforma política para sancionar con la silla vacía y la pérdida de la personería a partidos y movimientos penetrados por dineros ilícitos es premonitoria de la impunidad que primará entre los padres de la patria. Recordemos que fue el gobierno actual quien apoyó el transfuguismo para evadir el castigo electoral a los partidos de la coalición copados de parapolíticos y que hoy posan orondos como castos renovadores de la política nacional en otras agrupaciones. La crisis del Congreso es la crisis de los partidos. Estos no han podido depurarse de personas indeseables con gran poder de voto ni prescindir de prácticas clientelistas.

El gobierno saliente deja quebrado al país y vendido el Estado a los particulares. El déficit fiscal y el desempleo ofrecen un escenario adverso a las reformas sociales que el país necesita para combatir la pobreza y la desigualdad. El embajador Brownfield seguirá ejerciendo la política internacional en un país hipotecado por el Plan Colombia. Más y más soldados gringos se involucrarán en una guerra irregular de dimensiones regionales. La ruina del campo seguirá empujando al país a convertirse en potencia minera con una economía extractiva que destruye el medio ambiente y la riqueza biológica, antes esperanza de progreso científico, de calidad de vida y atractivo turístico. La compra de compañías antes del Estado a manos de multinacionales asegurará que las decisiones en el ámbito del trabajo y la seguridad social sean adoptadas en centros de poder lejanos de Bogotá, en desmedro de los trabajadores.

La debilidad del Congreso luego de ocho años de presidencialismo social nacionalista hace evidente la necesidad de una reforma política de gran calado para fortalecer y democratizar a los partidos y movimientos, neutralizar la captura del Legislativo por grupos particulares legales o ilegales y ahondar en la educación democrática. La recuperación de la gran política, construida por representantes legítimos, pasa además por ahondar el servicio público y los cargos de carrera para quitarles el botín burocrático a los políticos. Por fortuna existen algunas señales de la creciente conciencia de que como vamos no podemos seguir. Esperemos que la apatía electoral no venza a la indignación, dejándole libre el espacio a las maquinarias.

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¿Alguien realmente cree que hay garantía de elecciones libres en el Valle del Cauca luego del video que muestra el gobernador Abadía con un grupo de alcaldes apoyando al precandidato Arias para la consulta conservadora? ¿Por qué razón no habrá sido aún suspendido de su cargo?

 

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