Por: Aura Lucía Mera

Un ejemplo a seguir

Aterrizo. Leo periódicos atrasados y alucino. Estamos en una espiral demencial. El ex Uribe, más loco que nunca, salido de madre. El Congreso lavándose las manos. Todos estaban enfermos, viajando o no sabían leer. Simón el Bobito sigue como si nada.

Fritanga cae en medio de una fiesta que corrobora que sin tetas no hay paraíso. Martínez el de marras sigue culpando a la “oligarquía” de Cali de sus desventuras. El registrador boca-de-bagre sigue justificando sus sinvergüencerías. El procurador baila en la cuerda floja para no tirarse su reelección. Vargas Lleras siente pasos de animal grande. Ubéimar el ungido visitó el Hospital Universitario del Valle y “cayó en cuenta del despelote”. Dilian trata de justificar todos sus actos.

En mi columna anterior me refería a Chile y Santiago en forma frívola. Llevada por la emoción y la inmediatez. Mis impresiones no correspondían a la realidad. Afortunadamente, las reflexiones fundamentadas de Andrés Bianchi, uno de los economistas y estadistas más respetados en Chile, me abrieron los ojos a verdades de a puño. Las que no investigué, y me dejé llevar por la nostalgia de recordar el mito de Allende, que al fin y al cabo fue un iluso sin estructura como para hacer el cambio que soñó. Me quedé de pronto atrancada en ese romanticismo frívolo del hippismo.

La verdad monda y lironda es que Chile es un país, actualmente, ejemplo en América. Y que Colombia está a la saga. Doy datos.

Es el país, con Uruguay, menos corrupto de Latinoamérica. Entre los años de 1990 y 2009, la pobreza disminuyó del 25,6% al 11,4%. La pobreza extrema o indigencia, del 13% al 3,11%.

Es el segundo país en América Latina con menor índice de mortalidad por maternidad.

Tiene diez de las mejores universidades de América. Brasil tiene tres, México dos y Colombia una, Los Andes. El malestar estudiantil se explica porque existe una mayor población estudiantil que quiere acceder a la mejor calidad en educación y tiene el legítimo derecho de exigir.

En América Latina, Chile ostenta el primer lugar en desarrollo humano. Todas sus ciudades y poblaciones tienen agua potable, de la mejor calidad, y es modelo en Suramérica en la descontaminación de aguas residuales.

Estas son sólo unas perlas... A ver cómo nos quedó el ojo... Nosotros nadando entre la corrupción, la mafia, los ‘paras’, la guerrilla, los políticos, dando vueltas a la noria y pisando el mismo lodo... Cuando tenemos el ejemplo de ese vecino, incrustado entre la cordillera andina y agreste y el mar bravío, que supo sortear sus diferencias y surgir como la punta de un diamante, a punta de trabajo, reflexión, amor patrio y tesón.

A ver si el presidente Santos, que todavía tiene la sartén por el mango, retoma el timón, manda a los sinvergüenzas a otras toldas y se decide a no dejarse manosear más. Estoy de acuerdo con un columnista que sostiene que los de la famosa Unidad Nacional, que nunca fueron ni unidos ni nacionales, se aparten de los puestos públicos y Santos forme un equipo leal, firme y con pantalones. No más concesiones al loco del Twitter. Y que caiga el que caiga. Las ollas son para destaparlas.

Si Chile lo ha logrado, por qué nosotros no lo podemos intentar...

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