Por: Iván Mejía Álvarez

Un equipo de leyenda

Como Andrea Pirlo no pudo lucir sus mejores galas futbolísticas en la final, encajonado por la marca zonal que le hicieron los volantes españoles, el equipo construido alrededor de un jugador se fue desfondando y emergió en todo su esplendor el equipo generado a partir de una idea colectiva.

Pirlo no acudió a la cita, el que estuvo de cuerpo presente fue Xavi Hernández, quien reeditó jornadas magistrales y ofreció una lección mágica de cómo conducir un equipo y llevarlo hacia la victoria. De un discreto pasar por la Eurocopa, Xavi volvió a poner punto final sobre el equipo español y fue el gran conductor que repartió juego, orientó el rumbo, cambió de frente y metió pases profundos que significaron goles y esa tercera victoria consecutiva en el historial de la Roja española.

Presente Xavi en todo su esplendor, España volvió a ser el equipo generoso en el toque y veloz en la transición, como en el segundo gol, que nace de un magistral pase profundo y culmina con una aparición vertiginosa a espacio vacío del lateral Alba, quien define maravillosamente ante Buffon. Los primeros 15 minutos de España habría que editarlos y guardarlos como un monumento al fútbol colectivo, toque de primera a una impresionante velocidad, generación de espacios, sencillez y contundencia en el remate. El primer gol, tras ocho toques consecutivos, es un poema al fútbol, así se juega este deporte parecen enseñar los futbolistas españoles.

Italia fue avasallada por una España que tenía gasolina en el motor y que durante el torneo había enseñado a gobernar los partidos con la posesión de pelota. No hay mejor recurso que defenderse con la bola, así algunos ignorantes digan que les aburre este juego y el que practica el Barcelona. Italia también tuvo mala suerte pues se lesionó Chiellini y perdieron un cambio innecesariamente y después cuando parecía que se metían en el partido y buscaban el descuento se fue desgarrado Thiago Motta, quien sólo duró tres minutos en el campo. Hasta allí llegó el partido para los dirigidos por Prandelli, pues si no habían sido capaces con once mucho menos con diez ante esa magnífica España, en vena y con el grifo ofensivo abierto.

Al final, esta España goleadora, superseria en defensa, un solo tanto en contra, generosa en la idea y en el respeto a un culto y un estilo de juego, consigue lo que nadie había logrado hasta ahora, ganar en forma consecutiva Euro-Mundial-Euro. Una hazaña que con el correr de los días se agigantará. Este equipo ya entró en la leyenda, los dioses del Olimpo la reciben en su seno con admiración y respeto.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Iván Mejía Álvarez

Negocio en crisis

Fracaso anunciado

Boca-River

Otro fracaso

Despierte, Ramón