Por: Mauricio Botero Caicedo

Un estadio diferente

En Estados Unidos, en medio de serios problemas presupuestales que han llevado al cierre de algunas agencias del gobierno federal y de una amenaza latente —mas poco probable a corto plazo— de entrar en “cesión de pago”, la semana pasada apareció en la prensa una noticia importante: “EE.UU. superó a Rusia y Arabia Saudita como el mayor productor de petróleo y gas natural, con 22 millones de barriles equivalentes por día.

Ayudado por el boom del mecanismo conocido como fracking, o fractura hidráulica, que permite extraer crudo y gas de depósitos de esquisto, EE.UU. se convirtió en el mayor productor de ambos combustibles, informó la Administración Estadounidense de Información sobre Energía (EIA)”. El hito en producción no sólo implica “un cambio radical” en el mercado mundial de energía en los próximos años, sino que en la ecuación de los hidrocarburos el mundo se ha colocado en un estadio diferente.

La enorme sorpresa no era tanto que EE.UU. se convirtiera en el mayor productor de energía, sino que para los analistas este objetivo sólo se materializaba en 2017. El lograr la meta cuatro años antes les va a garantizar a los estadounidenses mantener durante varios lustros más su posición de primera potencia económica mundial. Igualmente los analistas pronostican que EE.UU. incrementará su producción hasta el punto de convertirse en exportador neto de crudo para 2025. Hoy EE.UU., según el Wall Street Journal (oct. 9/13), es el principal exportador de gasolina y diésel a países como Venezuela y Brasil. Una rabieta de Maduro suspendiendo la venta de petróleo le puede salir bastante más costosa a Venezuela que a los gringos.

Para un analista de la Agencia Internacional de Energía, “con autosuficiencia energética —lo que significa precios más bajos para su industria—, Estados Unidos aumenta su competitividad, incluso frente a su principal rival, China... Los cambios en el sector energético estadounidense significan que su estatus económico mejorará muy rápido, ya que se fortalecerá su economía y el déficit podrá reducirse, al tiempo que el dólar se revalorizaría”. Según el experto, “los que eliminaron a este país de la ecuación energética mundial se equivocaron”. Añadido a las excelentes noticias en el lado de producción, hoy los estadounidenses consumen la mitad de energía por milla recorrida que la que utilizaban en 1970.

Para Colombia, como se ha mencionado en anteriores columnas, la próxima autosuficiencia de los estadounidenses, acompañada de la proliferación de las técnicas de fractura hidráulica, va a tener enormes consecuencias en el mercado del carbón térmico (nuestro principal producto de exportación). En primer lugar, la desaparición del mercado de EE.UU. para dicho carbón. Segundo, el volcamiento de carbón térmico estadounidense a los mercados mundiales va a mantener la tendencia de los precios de este producto a la baja. Tercero, cuando China, que tiene enormes depósitos de esquisto que no ha podido explotar por falta de agua y tecnología, solucione estas talanqueras inundará al mundo de carbón, deprimiendo aún más los precios. Dado que la demanda por nuestro carbón se materializará en otras regiones como Europa, los bajos precios (menos de la mitad de lo que estaban hace seis meses) son nuestra mayor amenaza.

Apostilla: un amigo me recordaba la observación del doctor Carlos Lleras Restrepo: los grandes, incluyendo las grandes empresas, corren la misma suerte que las estatuas, en el sentido de que los pájaros consideran su obligación y derecho ensuciarlos.

 

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