Un excelente viaje a través de la historia del vallenato

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Muy interesante el documental “Pedazo de acordeón, viaje a través de la historia del vallenato”, transmitida en los primeros días de enero de 2021 por el Canal Caracol. En esta travesía a través de tiempo se narró buena parte de la tradición de toda una región que, además de hacer parte de su historia, tiene mucho de su cultura y su arraigo.

El vallenato es un género musical que hace parte de la cultura en Colombia y que tiene que ver mucho con las tradiciones y la vida de los departamentos de la Costa Atlántica; es por esto que entiendo el debate entre quienes consideran que los cambios introducidos por algunos personajes recientes que han incursionado en este ritmo no pertenece ni los representa y quienes afirman que todo en esta vida está sujeto a cambios y que estas variaciones se vienen haciendo desde mucho tiempo atrás.

Desde mi punto de vista, ambos tienen razón. Los primeros porque defienden lo que en su momento los identificó culturalmente, es decir, esos versos que contaban la historia de un romance o de un suceso de la región y no consideran que saltar en un escenario, gritando y cantando una lírica que en nada se parece a lo que ellos hacían, se le pueda llamar vallenato, así se sea con nueva ola y todo. Es como si en México le introdujeran batería, bajo, organeta y guitarra eléctrica a los mariachis que interpretan rancheras y a eso lo denominaran la nueva ola de la ranchera.

En el segundo grupo están quienes consideran que todo está sujeto a cambios y que estos desde hace mucho se vienen introduciendo en el género vallenato; que esto comienza prácticamente desde el momento en que se separan el acordeonero y el cantante, que antes eran uno solo, es decir, el que tocaba era quien cantaba —ejemplo: Alejo Duran y Alfredo Gutiérrez— y que poco a poco se le han introducido nuevos instrumentos, como bien lo hicieron Rafael Orozco e Israel Romero y en su momento también lo hizo Carlos Vives.

Insisto, ambas partes tienen razón. El tema es que personalmente comparto la opinión de los primeros, porque el vallenato original contaba historias de una región, la mayoría inspiradas en un romance y otras en un suceso, pero partían de un sentimiento y no de una moda. Respeto a quienes están en el segundo grupo, pero considero que de una u otra manera se ha atropellado algo que hace parte de la cultura de un colombiano, especialmente, del costeño colombiano.

Insisto, es como si, por entrar en la nueva era, se les ocurriera introducirles instrumentos que no son parte del ritmo autóctono a los mariachis en México.

Algunos dirán que esto hace parte de una discusión tonta y sin sentido, pero si lo analizamos no es una cosa superflua, porque corresponde a lo propio de un país, a lo que lo identifica y lo distingue del resto. Es por eso que la cultura de una región es única.

Felicito a quienes se dieron a la tarea de producir este documental y que ojalá vengan muchos más.

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