Por: Cartas de los lectores

Un fenómeno llamado Donald Trump

Un fenómeno llamado Donald Trump

Los medios de comunicación como CNN, The New York Times, The Washington Post, CBS, NBC o ABC fallaron no sólo en sus pronósticos –en los cuales anunciaban una abrumadora victoria de Clinton sobre Trump–, sino también en sus cubrimientos, en los que siempre parecían favorecer a la demócrata sobre el republicano. En sus encuestas mostraban un margen siempre favorable para Madame Secretary y auguraban una inminente victoria de los demócratas. Prueba de todo esto fue el desacierto de la revista Newsweek, la cual tuvo que retirar 125.000 ejemplares con la victoria de Clinton en portada, como si ella fuese ya invencible y las elecciones fueran una simple formalidad para coronar a Hillary como la victoriosa ganadora.

La monumental pifiada de los medios norteamericanos les resta credibilidad y refleja que cada vez tienen menos influencia en la opinión de sus audiencias. También demuestra que los grandes medios de comunicación no están conectados con la gran parte de la ciudadanía estadounidense, especialmente en aquellos estados en donde ganó el republicano gracias al voto de la clase media trabajadora y al creciente descontento popular hacia la clase política que controla Washington.

Quienes predican que Trump ha ganado simplemente por “exacerbar los miedos de la raza blanca norteamericana” y porque es “xenófobo, racista, misógino y machista”, no solo caen en el error de hacer un análisis simplista y de poca profundidad, sino que también desconocen el hecho de que la candidata Clinton generaba mucha resistencia incluso dentro de su mismo partido y, tal y como lo decían los analistas más moderados: “La gente odia a Hillary Clinton, la detesta”. Tal vez fue por esto que ella era la única que podía perder frente a un candidato lleno de escándalos y demandas. A esto se le suma su eterno problema con los correos, las revelaciones de Wikileaks en donde su jefe de campaña se refería de forma ofensiva a latinos, afroamericanos y católicos. Pero su mayor problema era desligarse de la imagen que representaba el poderoso matrimonio Clinton, muy ligado a la clase política de Washington y que representaba los intereses de los poderosos de Wall Street.

Es claro que Trump es todo un fenómeno político, social y cultural; supo movilizar el descontento popular y la indignación de las clases menos favorecidas durante la administración Obama, de aquellos que se sintieron olvidados; como es el caso de estados tradicionalmente demócratas como Wisconsin, Michigan y Pennsylvania, en donde nadie pronosticaba la victoria de Trump (ningún candidato republicano había ganado en Wisconsin desde la época de Ronald Reagan). Trump refleja un fenómeno que no ha sido dimensionado, un fenómeno que augura una época de profundos cambios en el mundo.

Esta elección nos deja lecciones importantes a todos: no hay que subestimar a ningún rival, lo será para Clinton y los demócratas; para los grandes medios que se “casaron” con un resultado que aunque era muy probable, ignoraron que en una democracia nada está escrito y –muy a pesar de su excesiva campaña a favor de Clinton– menos frente a un insólito, impredecible, controversial e inexperto candidato. Sin duda el triunfo de Trump fue inmenso, en contra de todos y todo logró lo que muchos pensaban imposible: “Make America Great Again”.

Jorge Sebastián Jaimes Fontecha

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